Sobre el Coronavirus – parte III

#ElCoronavirusEstáDevastandoElMundo

#LaEconomíaMundialEstáColapsando

#CastigoDivino

¿Cómo viene el castigo divino y cómo se va?

No estoy aquí para afirmar que lo que sucede en el mundo de hoy (como resultado del Coronavirus) sea el castigo divino que todos los relatos religiosos divinos prometen que ocurrirá en el Fin de los Tiempos. Esto depende sólo de Dios, y Él, el Todopoderoso, hace lo que quiere. Sin embargo, lo que me preocupa ahora es plantear el siguiente tema:

¿Tiene sentido que Dios Todopoderoso (siendo el Señor tan Misericordioso que nadie puede reconocer cuán abundantemente misericordioso es) castigue a cualquiera de su creación?

¿Cuál es la razón del castigo, y cómo se puede ir si sucede a la gente de la Tierra?

Creo que estas dos cuestiones son muy importantes, teniendo en cuenta las condiciones en las que vive actualmente la humanidad.

El sayed Ahmed Alhasan ha aclarado la respuesta a ambas preguntas. Él dice:

«El hombre abre las puertas del castigo contra sí mismo por sus acciones; es una cuestión de causa a efecto. Dios no tiene nada que ver con infligir un castigo en el sentido real y directo. Es como la lluvia; si se cumplen todas las condiciones para que haya lluvia, entonces habrá. Es la gente la que hizo bajar el castigo. Todo lo que Dios Todopoderoso hace es prevenirlo o detenerlo, pero esto requiere milagros, y los milagros no ocurren al azar.

Sólo hay dos razones por las que el tormento no ocurre, como dice Dios Todopoderoso: {Pero Dios no los castigará mientras estés entre ellos, y Dios no los castigará mientras ellos busquen el perdón}.*

La primera manera es que la Autoridad (el Hucha)** de Dios pida que se vaya el castigo (aunque las Autoridades de Dios no piden nada a Dios Todopoderoso a menos que Él desee que ellos lo pidan). Esta es la primera razón por la que el castigo no ocurre. El versículo {Pero Dios no los castigará mientras tú estés entre ellos» significa que «tú» [la Autoridad de Dios] los estás defendiendo y pidiendo a Dios que los mantenga fuera de peligro. La primera razón ahora está clara para usted; no significa solamente que esté «entre ellos», como estar presente entre ellos. Más bien, significa que se te reúnas junto con ellos, pidiendo que el castigo se vaya de ellos.

Ahora que se ha aclarado la primera razón, me moveré a la segunda razón, {y Dios no los castigará mientras busquen el perdón}. Este [versículo] no significa que pidan perdón a Dios a través de la oración, la adoración o cosas parecidas. Sino que hubo un pecado, o una ofensa con lo cual ellos mismos abrieron la puerta del castigo. Por lo tanto, «buscar el perdón» es apartarse de ese mal, o ese pecado. Digo esto porque me di cuenta de que hay algunos que piensan que buscar el perdón en este caso es decir: «Pido perdón a Dios»».

En cuanto a la pregunta sobre el beneficio de la súplica para que se vaya el castigo cuando desciende, él (el Imam) dijo: «En realidad, la súplica no tiene ningún valor práctico para nadie, como mencioné al explicar el significado del versículo. Si es un castigo, la súplica no tiene ningún valor práctico nadie, excepto para las Autoridades. Le pedimos a Dios, Glorificado sea, que salve a los creyentes por su favor, ya que Él es el Misericordiosísimo. El versículo es claro. Pueden optar por cerrar la puerta [al castigo] que ellos mismos abrieron buscando el perdón, en otras palabras, corrigiendo lo que hicieron mal, o el castigo puede irse «mientras tú estés entre ellos», lo que significa que la Autoridad misma pida que se vaya el castigo. Le pido a Dios que mantenga a los creyentes lejos del daño, y es el Misericordiosísimo.»

*Capítulo del Corán «Los botines de guerra» 8:33.

**Las Autoridades son los vicarios designados por Dios.

90595430_2550003768602399_2833076323839115264_n
{Y no ha de ser que Dios los atormente estando tú entre ellos y no ha de ser que Dios sea su atormentador estando ellos pidiendo perdón} – Sagrado Corán – sura «Al-Anfal» (Los botines), 33.

El Dr. Alaa Alsalem es el portavoz oficial del Gabinete del Imam Ahmed Alhasan (a) en la Sagrada Nayaf