El secreto del cuarenta

Pregunta 93: ¿Cuál es el secreto del cuarenta? ¿Por qué para el muerto es cuarenta, para el recién nacido cuarenta y para la sinceridad cuarenta?

Respuesta: los nombres de Él, Glorificado y Altísimo, son cuatro. Tres visibles y una ausente. Las visibles son: «Al-Lah» (Dios), «Ar-Rahmán» (el Misericordioso), y «Ar-Rahim» (el Misericordiosísimo). El ausente es «Al-Kun» (el Ser) y la realidad, y se simboliza con (هو) «Huwa» (Él), o el nombre más grandioso de lo más grandioso de lo más grandioso.

Con la manifestación de estos nombres en todos los mundos se manifiestan las cosas existentes y aparecen después de que nada había sido mencionado. Los mundos son diez: los siete cielos, la Silla, el Trono Más Grandioso y el Pabellón del Trono Más Grandioso. Tres en la peregrinación y siete cuando regresáis:

{Completad la peregrinación mayor y la menor para Dios. Y si estáis impedidos entonces lo que os sea fácil de ofrenda. Y no afeitéis vuestras cabezas hasta que alcance la ofrenda su lugar. Y quien esté de vosotros enfermo o con una dolencia en su cabeza pues que haya un rescate de ayuno, o caridad, u ofrenda. Y si estáis a salvo, pues quien guste de la peregrinación menor hasta la mayor, pues lo que le sea fácil de ofrenda. Y quien no encuentre, pues el ayuno de tres días en la peregrinación mayor y siete cuando regresáis. Esos son diez completos. Eso es para quien no tenga a su gente presente en la mezquita inviolable. Y guardaos de Dios y sabed que Dios es severo en el castigo}.[1]

Los tres en la peregrinación, es decir, en la Casa de Dios, son: la Silla, el Trono Más Grandioso y el Pabellón del Trono Más Grandioso. En cuanto a los siete cuando regresáis, son los siete cielos. Eso es para quien no tenga a su gente presente en la mezquita inviolable: es decir, para quien no sea de la familia de Muhammad (a).

Aquí, el ayuno es del «Yo» en diez posiciones: tres en la peregrinación, que son la Silla, el Trono y el Pabellón del Trono, y siete cuando regresáis, que son siete cielos. En cada posición hay cuatro estados que son manifestaciones y apariciones de los cuatro nombres. El ayuno del yo amanece en cuarenta estados y para quien se consagre a Dios cuarenta mañanas, las fuentes de la sabiduría correrán desde su corazón hasta su lengua.[2]

El alma necesita estos cuarenta estados para trasladarse de un mundo a otro de manera total. Así que el alma de un recién nacido no se estabiliza sino después de estos cuarenta y el alma del muerto no se estabiliza sino después de estos cuarenta. Y el tema sobre estos cuarenta es largo pero con lo presentado es suficiente.


[1] Sagrado Corán – sura «Al-Báqara» (La vaca), 196.

[2] El Mensajero de Dios (s) dijo: «El siervo de Dios Glorioso y Excelso no se consagra a Dios cuarenta mañanas sin que las fuentes de la sabiduría corran desde su corazón hasta su lengua», Uyun al-Ajbar Ar-Reda (a), vol. 1, pág. 74.


Del libro Las alegorías vol. 3 del Imam Ahmed Alhasan (a)