El espíritu de fe y el Espíritu Santo

El Cielo de Este Mundo comprende:

El Cielo Físico (puede llamarse Tierra al compararse con otros cielos).

Y el Primer Cielo que es el Reino del Cielo Físico conectado mediante una unión directa que es de gestión y dirección.

En el Primer Cielo hay muchos rangos. El alma de cualquier ser humano está presente en él según su estación y rango. Y la participación del alma cuya existencia esté limitada a los rangos inferiores de este cielo será percibir lo aparente de lo que hay en este mundo físico, en la vida de este mundo, {Saben lo aparente de la vida de este mundo y de la otra vida están desatentos}, Sagrado Corán – sura “Ar-Rum” (Los romanos), 7.

El alma que se eleve al rango más alto de este cielo estará preparada para elevarse al Segundo Cielo Celestial que es el Primer Paraíso Celestial. Quien tenga participación en él será de la gente del Paraíso en la otra vida.

Si el alma humana se eleva al rango más bajo del Segundo Cielo Celestial el espíritu de fe se unirá a ella y estará en ella. O sea que la realidad de esta alma cambiará y se diferenciará por la manifestación de la luz de la fe en ella. Y un alma como esta tendrá en ella cuatro espíritus: el espíritu de vida, el espíritu de fuerza, el espíritu de deseo y el espíritu de fe.

El espíritu de fe es de muchos rangos que se extienden desde el principio del Segundo Cielo hasta el final del Sexto Cielo. La estación y el espíritu de fe de cada ser humano creyente en estos cielos serán según sus obras y sinceridad.

Luego, si el alma se eleva al rango más bajo del Séptimo Cielo, el Espíritu Santo se unirá a ella y estará en ella. Cuanto más se eleve el alma, mayor será el Espíritu Santo que se una a ella. Este Séptimo Cielo es el Cielo del Intelecto. Cuanto mayor sea el Espíritu Santo de esta alma elevada a este cielo, mejor y mayor será el intelecto. Como he explicado anteriormente en Alegorías, los rangos más bajos del intelecto comienzan desde este Séptimo Cielo Total. En cuanto a lo que hay debajo de esto, incluso en el Sexto Cielo Celestial, es solo una sombra del intelecto y no el intelecto en sí.

De este modo, con la elevación del alma su realidad cambia y se diferencia. Con su entrada en el Segundo Cielo Celestial el espíritu de fe se une a ella y la sombra del intelecto comienza a dirigirla hacia la luz del intelecto.

Con su entrada al Séptimo Cielo el Espíritu Santo y el intelecto se unen a ella. Ninguno de los profetas (con ellos sea la paz) fue enviado hasta tener una estación en el Séptimo Cielo Total, pues esta completa el intelecto que es el motivo de la infalibilidad y, además, de que el Espíritu Santo se una a su alma.

  • El Mensajero de Dios (bendígale Dios y a su familia) dijo: «Dios no ha repartido entre los siervos nada más favorable que el intelecto. El dormir del intelectivo es más favorable que la vigilia del ignorante. El asentamiento del intelectivo es más favorable que el alzamiento del ignorante. Dios no ha enviado ningún profeta ni mensajero hasta que haya completado el intelecto. Es que su intelecto es más favorable que todos los intelectos de su nación. Lo que el Profeta (bendígale Dios y a su familia) abriga en su alma en más favorable que el empeño de los esforzados. El siervo no cumple con las obligaciones de Dios hasta que lo intelectualice. Y todos los siervos, con lo meritorio de sus actos de adoración, no alcanzan lo que alcanza el intelectivo y los intelectivos que son los dotados de inteligencia, de los que Dios Altísimo dijo: {y no reflexionan sino los dotados de inteligencia}».[1]

[1] Al-Kafi, Al-Kulaini, vol. 1, pág. 12.


Del libro Creencias del islam del Imam Ahmed Alhasan (a)