El significado de lo explícito y lo alegórico

Pregunta 19: ¿Qué es lo alegórico y lo explícito? ¡¿Y cómo distinguimos lo alegórico de lo explícito?!

Respuesta: lo alegórico es «lo ambiguo para el que lo ignora» como ellos (a) lo narraron.[1] Las aleyas explícitas son la madre del libro.[2] La madre es de quien se nace y a quien se regresa. Es decir, que la madre es el origen. Así pues, para saber la intención de las aleyas alegóricas se las debe hacer caer en las explícitas. Para conocer la diferencia entre lo explícito y lo alegórico se debe conocer que el Corán, los hadices sagrados y las palabras de los profetas e imames (a) consisten en:

  • Palabras de la madre del libro (libro de las explícitas): es la tabla en la cual no se retrasa ni se modifica lo que está escrito en ella. Es el saber de lo que fue y será hasta el Día de la Resurrección sin ninguna modificación. Es la ciencia de lo oculto que Dios Glorificado sólo ha otorgado a los profetas, enviados e imames. Y el Glorificado ha informado algo de ella de acuerdo a lo que se requiere para entregar el mensaje o realizar las tareas del imamato. {Sabedor de lo oculto. Así pues, Él no hace aparecer lo oculto de Él a nadie * Si no es a quien lo ha complacido como mensajero. Así pues, Él hace pasar entre sus manos y detrás de él un vigía * para que Él sepa que ya ha entregado los mensajes de su Señor. Y Él ha abarcado lo que poseen y ha calculado cada cosa en número}.[3]
  • Palabras de la tabla de borrado y confirmación (libro de las alegorías): también es el saber de lo que fue y es, pero en muchos aspectos y en numerosas posibilidades para el mismo acontecimiento. Una de ellas ocurrirá y es la que existe en “la madre del libro”. Las demás no ocurrirán por alguna causa. Talvez suceda algo determinado que impida que ocurran. Por ejemplo, digamos que fulano, que tiene 50 años, tiene prescrito en la mañana de este día, morir por la picadura de un escorpión. Pero que si hace caridad, este mal se alejará de él y vivirá otros diez años. Después de transcurridos los diez años, si honra a sus padres, su vida se alargará otros cinco años.

Así que aquí, en la tabla de borrado y confirmación, hay muchas posibilidades para la vida del ser humano. De esta manera, la persona de este ejemplo, talvez no viva después de la picadura del escorpión, o talvez haga caridad antes de la picadura y viva otros diez años, o talvez después de diez años muera, o talvez honre a sus padres y viva otros cinco años.[4] Si no fuera por esta apreciación divina, las obras y la súplica serían inválidas. Dijo el Altísimo: {No ha alcanzado calamidad en la Tierra ni en vuestras almas si no está en un libro antes de que la ocasionemos. Eso, para Dios, es fácil}.[5]

Por otra parte, en la madre del libro para esta persona solo está escrita una de estas cosas, imposible de cambiar. Por ejemplo, puede estar escrito que fulano viva 65 años o puede estar escrito que fulano viva 60 años, o 50 años. Sólo una de estas posibilidades puede estar en la tabla de la madre del libro.

Por lo tanto, la tabla de borrado y confirmación es la tabla de las alegorías. Pero para quien conoce los detalles de estas alegorías —como los imames (a)— se convierten en explícitas porque no hay ambigüedades para el infalible (a), pues todo el Corán es explícito para ellos.[6] Así mismo, para otros aparte de ellos tampoco hay nada que sea explícito, excepto para aquel que lo haya tomado de ellos (a), pues el Corán, para el no infalible, es todo alegórico,[7] porque el no infalible no distingue en él lo explícito de lo alegórico.

¡¿Y cómo otros los distinguirían cuando As-Sadiq (a) pone como argumento contra Abu Hanifa que solo los Imames (a) saben qué es explícito y alegórico?![8]

Además de que los hombres solo conocen del Corán la pronunciación,[9] que es la cáscara. El significado que obtienen es, o bien de una ilusión o de los mundos inferiores y por lo tanto, inválido, o bien es del Reino [de los Cielos] y de los hechos de las cosas que hay en él que son de la tabla de borrado y confirmación.[10]

Los acontecimientos que hay en ella, o bien inicialmente no suceden y por consiguiente el significado de la pronunciación relacionada a ella tampoco se hace realidad en ningún momento, o bien suceden y son ciertos pero con varios aspectos. Cada uno de ellos tiene una gente, un tiempo y un lugar en los cuales puede suceder. En este mundo inferior el infalible (a) explica esto a la gente.

De este modo, el mismo versículo coránico en tiempos de As-Sadiq (a) tiene una interpretación completamente distinta a la de los tiempos del Imam Al-Mahdi (a), por la diferencia que hay de tiempo, lugar y gente, o digamos: por el cambio de las variables en los mundos del descenso del Corán, ya sean en el Reino [de los Cielos] o en el Reino de este mundo.[11] Por lo tanto, hacer explícita una alegoría es tarea del infalible. Sólo el infalible sabe lo que es explícito y alegórico.[12]

La alegoría presente en las aleyas incluye el significado buscado, y los acontecimientos que ocurrieron y ocurren con el paso del tiempo. El mismo término coránico puede tener muchos significados y cada uno de estos significados puede aplicarse a varios acontecimientos. Por lo tanto, el Corán tiene muchas apariencias que solo Dios conoce y aquellos a quienes Dios se las da a conocer, que son los infalibles (a). Por eso, no es extraño que el Comandante de los Creyentes, Alí (a), escribiera que la basmala sería transportada por setenta camellos.[13]

En las alegorías hay sabiduría:

Por ejemplo, la de conocer la necesidad y la obligación que hay con el infalible (a).[14]

Por ejemplo, revivir la esperanza en las almas.[15]

Por ejemplo, el examen y el escrutinio.[16] Y mucha más sabiduría en la que no indagaré.

Las alegorías son una cuestión imperativa inseparable del descenso del Corán a los mundos del Reino [de este mundo] y del Reino [de los Cielos], o inseparable del descenso de la tabla de la madre del libro a los mundos de la multiplicidad, las variables y su multiplicación en ellos para formar la tabla de borrado y confirmación.[17]

En las alegorías está la solución ideal para que los profetas, enviados e imames (a) hablen a los hombres en la medida que ellos comprendan.[18]

Luego, la explicación de las alegorías, que es tarea del imam infalible (a), es una señal y un signo por el cual se reconoce al Imam Al-Mahdi (a) y a quien informa de parte de él (a). Por eso los imames (a) narraron lo que esto significa: «Si un pretendiente lo reclama, preguntadle sobre las cosas importantes que respondería alguien como él».[19] Y las cosas importantes hoy hacen marchar el arca de la familia de Muhammad (s) en las profundidades insondables de las tribulaciones para poner fin al gobierno del falso dios sobre la Tierra.


[1] De Masaada Bin Sadaqa: pregunté a Abu Abdulá (a) de lo abrogante y lo abrogado, y de lo explícito y lo alegórico. Él dijo: «Lo abrogante es lo establecido por lo cual se obra y lo abrogado es aquello por lo cual se obraba hasta que llegó lo que lo abrogó. Lo alegórico es lo ambiguo para el que lo ignora», Tafsir al-Ayashi, vol. 1, pág. 11.

[2] Dijo el Altísimo: {Él es el que ha hecho descender sobre ti el libro. En él hay aleyas explícitas que son la madre del libro y hay otras que son alegorías. Y en cuanto a los que en sus corazones hay una desviación, pues siguen lo que les parece de él deseando tribulación y deseando interpretarlo. Y no sabe su interpretación sino Dios y los arraigados en el saber. Dicen: «Hemos creído en Él. Todo procede de junto a nuestro Señor». Y no recuerdan sino los dotados de inteligencia}, Sagrado Corán – sura Aal Imrán (La familia de Imrán), 7.

[3] Sagrado Corán – sura “Al-Yinn” (El genio), 26-28.

[4] De Abu Yafar (a) que dijo: «La piedad filial y la caridad alejan la pobreza, alargan la vida y rechazan noventa muertes malas», Al-Kafi, vol. 4, pág. 2.

[5] Sagrado Corán – sura “Al-Hadid” (El hierro), 22.

[6] De Barid Bin Muawiya, de Abu Yafar (a) que dijo: «Le dije: “Dios dijo: {Más bien son aleyas claras en los pechos de los que han recibido el saber}. ¿Ellos son vosotros?”. Dijo: “¡¿Quiénes serían si no fuéramos nosotros?!”», Wasail Ash-Shía (la familia de la casa), vol. 27, pág. 198.

[7] De Yabir Bin Yazid que dijo: «Pregunté a Abu Yafar (a) sobre algo de la interpretación y él me respondió. Luego le pregunté sobre eso una segunda vez y me dio otra respuesta. Entonces le dije: “Me has respondido sobre esta cuestión con una respuesta que no era esta”. Y me dijo: “Oh, Yabir, el Corán tiene un interior [y el interior tiene un interior] y tiene un exterior, y el exterior tiene un exterior. Oh, Yabir, no hay nada más lejano del intelecto de los hombres que la interpretación del Corán. El comienzo de una aleya trata sobre algo y su final trata sobre otra cosa, y son palabras continuadas flexibles en varios aspectos”», Wasail Ash-Shía (la familia de la casa), vol. 27, pág. 192.

[8] El sabio Maylisi, en el Bihar, menciona el incidente completo. Véase vol. 2, pág. 292. Y aquí está el testigo de ello: de Shuaib Bin Anas, de algunos compañeros de Abu Abdulá (a) que dijo: «… y él (a) dijo: “¿Eres tú jurista de la gente de Iraq?”. Dijo: “Sí”. Él dijo: “¿Y con qué les das dictámenes?”. Dijo: “Con el libro de Dios y la tradición de su Profeta”. Él dijo: “Oh, Abu Hanifa, ¿conoces el libro de Dios como debe conocerse? ¿Conoces lo abrogante y lo abrogado?”. Dijo: “Sí”. Él le dijo: “Oh, Abu Hanifa, acabas de pretender tener un saber y, ¡ay de ti! Dios no lo ha puesto sino en la gente del libro, sobre quienes descendió. ¡Ay de ti! Los únicos que lo tienen son en particular unos descendientes de nuestro Profeta (s). Dios no te ha legado ni una letra de su libro…”».

[9] De Abu Yafar (a) – sobre lo que habló con Amro Bin Ubaid – que dijo: «… los hombres deben leer el Corán como descendió y si necesitan su interpretación, deben orientarse con nosotros y hacia nosotros, oh, Amro», Wasail Ash-Shía (la familia de la casa), vol. 27, pág. 202.

[10] Y por esta división, sólo quien busca la salvación a través de la Gente de la Casa (a) puede obtener el saber del libro.

[11] De Isaac Bin Ammar que dijo: «Escuché a Abú Abdulá (a) decir: “El Corán tiene una interpretación. Algo de ella ya ha venido y algo de ella aún no ha venido. Si la interpretación ocurre en tiempos de uno de los imames, el imam de ese tiempo es el que la sabe”», Wasail Ash-Shía (la gente de la casa), vol. 27, pág. 196.

[12] Se han mencionado muchas narraciones que establecen que lo alegórico del Corán sólo lo saben los sucesores del Mensajero Muhammad (s). Entre ellas: de Abu Yafar (a): «Nosotros somos los arraigados en el saber, y nosotros sabemos su interpretación», Wasail Ash-Shía (la gente de la casa), vol. 27, pág. 198.

[13] Del Comandante de los Creyentes (a) que dijo: «Si hubiese querido, habría cargado setenta camellos con la interpretación de la escritura de Al-Fátiha», Mustadrak Safina al-Bihar del Jeque Alí An-Namazi, vol. 2, pág. 388.

[14] Del Comandante de los Creyentes (a), en un relato sobre las ciencias del Noble Corán, que dijo: «… y una porción que no la saben sino Dios, sus ángeles y los arraigados en el saber. Él hizo así para que la gente de lo falso, los que se apoderaron de la herencia del Mensajero de Dios (s), no pretendan tener el saber del libro que Dios no ha puesto para ellos. Para que la necesidad los lleve a seguir a quien sea de autoridad entre ellos, pues se ensoberbecieron demasiado como para obedecerlos…», Wasail Ash-Shía (la gente de la casa), vol. 27, pág. 194.

[15] Es decir, que si no existiera la tabla de borrado y confirmación (las alegorías) quedaría negada la revisión (al-bidá), los hombres no esperarían una mejoría en sus situaciones, un aumento en sus provisiones o en sus vidas ni buenas consecuencias por la súplica, la caridad, la piedad filial con los padres, el contacto con los parientes y otras obras de bondad.

[16] Pues si todo el Corán fuera explícito para todos los hombres, cada uno sería imam de sí mismo y quedaría anulado el examen de responder al infalible y de concluir en él por la interpretación del Corán. Pero Dios puso las alegorías para saber si los hombres obedecen a los argumentos designados y se comprometen por lo que ha sido mencionado sobre ellos, sin engreírse tomando de otros la ciencia del Corán en lugar de ellos.

[17] El Mundo del Intelecto o Séptimo Cielo es un mundo de las generalidades. Cada vez que el saber desciende a los seis cielos celestiales, el círculo de ese saber se extiende, se diversifica, y sus detalles y aspectos aumentan hasta alcanzar el punto máximo de su expansión en el mundo del Reino (la vida de este mundo). Por eso la Gente de la Casa (a) ha narrado que ellos tienen que hablar de setenta aspectos y que tienen la justificación de cada aspecto. De Hamrán Bin Aaín, de Abu Abdulá (a) que dijo: «Lo escuché decir: “Hablo de setenta aspectos y para cada uno de ellos hay una justificación”», Basair Ad-Darayat, págs. 349-350.

[18] Del Mensajero de Dios (s): «A nosotros, comunidad de profetas, se nos ha ordenado que hablemos a los hombres en la medida que ellos comprendan», Al-Kafi, vol. 1, pág. 23. Si todo el saber de la religión fuera explícito y tuviera únicamente un aspecto, ¿cómo hablarían los profetas (s) a los hombres en la medida que ellos comprendan?

[19] Gaiba An-Numani, pág. 173.


Del libro Las alegorías vol. 1 del Imam Ahmed Alhasan (a)