El texto religioso establecido no se opone a la teoría de la evolución


* Siempre hablando sobre el texto religioso establecido, pues los textos de las narraciones que contradicen los hechos científicos, o bien aceptan una interpretación que luego explica lo que coincide con los hechos científicos, o no son auténticos.

La teoría de la evolución es una teoría científica respaldada por una gran cantidad de evidencia científica, incluyendo evidencia genética que una persona razonable que entiende lo que dice esta evidencia no puede refutar. Por esto, no hay lugar para discutir la validez de la teoría de la evolución y el hecho de que es una realidad indiscutible, excepto para los ignorantes que no comprenden lo que dice —y cuántos que son lamentablemente. Creo que Dawkins —como él lo declaró—[1] y cualquier biólogo evolucionista ateo se alegraría por la determinación de algunos hombres de religión al decir que la teoría de la evolución se opone a la religión; porque ellos, como biólogos evolucionistas —en efecto— pueden demostrar la validez de la teoría de la evolución más allá de toda duda. Esto significa —de acuerdo a los que oponen la religión con la evolución— que la religión entraña un gran desequilibrio; porque los hombres de la religión han admitido e insistido en que esta se opone a una teoría demostrada con auténtica evidencia científica.

Sagrado Corán

La realidad es que nadie puede, en lo absoluto, venir con un texto religioso inconsistente o similar y afirmar que se opone a la teoría de la evolución poniéndolo como una evidencia de su falsedad, porque esto es charlatanería nada más. Quien quiera demostrar científicamente su falsedad debe venir con una prueba científica que la refute. Además, debe responder a la abundante evidencia presentada en favor de la teoría de la evolución. En cuanto a si alguien quiere demostrar que la teoría de la evolución se opone al texto religioso debe venir con un texto religioso establecido que no esté sujeto a interpretación y que se oponga a la teoría de la evolución. Además, primero debe demostrar científicamente la falsedad de la teoría de la evolución y plantear una teoría científica alternativa respaldada por evidencia científica. Y esto no puede demostrarse en absoluto; porque la evolución en sí misma es una realidad científica establecida y solamente un terco ignorante la negaría. Quizás la causa de la terquedad de algunos —además de su ignorancia— sea la introducción de la creencia del ateísmo y de la fe en esta cuestión científica, pues el ateo se imagina que con la demostración de la evolución se demuestra su creencia ¡mientras que el creyente se imagina que con la demostración de la evolución se invalida su creencia!

Estas concepciones son completamente incorrectas, pues ya hemos demostrado y volveremos a demostrar que la evolución confirma la fe y confirma la existencia de un dios. La realidad es que debe abandonarse el enredo inherente entre el ateísmo y la teoría de la evolución; porque esta inherencia es quimérica e incorrecta, pues, aunque fueran correctos todos los aspectos de la teoría de la abiogénesis y el desarrollo, no se opondrán al texto religioso. Si los aminoácidos se formaron de acuerdo a las leyes de la naturaleza en vigor en un período determinado de la vida terrestre, luego se unieron unos con otros de manera adecuada para formar replicadores o un mapa genético y se dieron los pasos adecuados hasta formar la primera célula capaz de reproducirse, luego ocurrieron los procesos genéticos de la evolución, las mutaciones genéticas y la selección durante miles de millones de años hasta que el estado de la Tierra logró que exista un organismo dotado del cuerpo humano, esta interpretación de la existencia del ser humano no contradice al texto religioso como para no poder conciliar el texto religioso con lo que plantea la biología sobre el origen del surgimiento de la vida y su evolución sobre la Tierra como lo explicamos anteriormente; ya que lo creado del barro ascendido —en el texto religioso— fue el alma de Adán (con él sea la paz) en el Primer Cielo, así que no hay impedimento en que un cuerpo determinado evolucione gradualmente en esta Tierra y luego el alma se conecte con él.

Con respecto a la célula que surgió de la materia inerte, esto tampoco se opone al texto religioso, pues no es una creación de la nada, sino un proceso de síntesis de la materia, de fuerzas y energías creadas por una serie de causas que llegan hasta la causa original que es Dios, Glorificado sea. Esto se explicará al debatir la teoría del Big Bang.

Además, el mapa genético está legislado (está organizado), por lo cual existe en función de un legislador (un organizador). Por lo tanto, la abiogénesis, no solamente no se opone al texto religioso, sino que la abiogénesis, como lo hemos aclarado, es una evidencia de la existencia de un dios y lo explicaré, si Dios quiere, con más detalle.

La conclusión es entonces: que el texto religioso por sí mismo no se opone a la teoría de la abiogénesis y el desarrollo (la evolución). Por esto es imposible refutar la religión alegando que el dios y la religión dan una interpretación de la existencia del ser humano sobre esta Tierra, incompatible con la biología y lo demostrado por el registro fósil, el análisis genético y el análisis de los fósiles. Ya ha quedado claro que, en primer lugar, esta incompatibilidad no existe. Sí, se puede decir: que la ciencia se opone a la interpretación que dan del texto religioso algunos que se hacen llamar juristas de los musulmanes sunnis y shias, y de cristianos y judíos. Este problema va dirigido a ellos y no a la religión divina en general o al texto religioso divino establecido, pues ellos son los que han de sufrir la consecuencia de sus opiniones. Ni los escépticos ni los ateos pueden culpar a la religión divina o al texto religioso por las opiniones de aquellos, pues es una gran mentira y un engaño con el cual se engañan los ateos o los que dudan de la existencia de un dios, que la religión divina y el texto religioso sean igual a las opiniones de aquellos. Si los ateos quieren vivir con esta mentira y engañarse a sí mismos con una victoria ilusoria del ateísmo sobre la religión, pues es problema de ellos, pero creo que con esto no serán más afortunados que los hombres de religión engañados que ellos mismos critican.

Los textos religiosos no solo no se oponen a la biología y a las ciencias modernas, sino que los textos religiosos ya se han referido a formas de vidas terrestres conscientes, las cuales algunas se conocen hoy a través de fósiles, es decir, los antropoides como algunas especies de Homo erectus, algunas especies de Homo sapiens y por ejemplo, el hombre de Neandertal, a que antes del ser humano existían seres parecidos a los humanos y a que algunos de ellos eran conscientes y racionales, aunque en menor medida que el ser humano.

De Muhammad Bin Alí Al-Baqir, las salutaciones de Dios sean con él: [Dios Glorioso y Excelso ha creado en la Tierra desde que la creó, siete reinos que no eran de la descendencia de Adán, los creó de la superficie de la Tierra, y los hizo habitar en ella uno tras otro con su reino, luego Dios, Glorioso y Excelso, creó al padre de esta humanidad y creó de él a su descendencia].[2] Esta narración y otras señalan que hay una evolución en la vida consciente racional sobre esta Tierra, pues en esta narración hay siete generaciones racionales, conscientes. Sus almas eran diferentes al alma de Adán y no eran de la descendencia de Adán, pues precedieron a Adán (con él sea la paz) sobre esta Tierra.

De Abu Yáfar Muhammad Bin Alí Bin Husein, de su padre, de sus padres (con ellos sea la paz), de Alí, el Comandante de los Creyentes (con él sea la paz), que dijo: [Ciertamente Dios, Bendito y Altísimo, quiso crear en la Tierra una criatura con sus manos tras un tiempo de siete mil años de genios y nasnas. Fue de su asunto que la creación de Adán… quiero crear una criatura con mis manos y hacer de su descendencia profetas, enviados, siervos justos, imames guiados, hacerles califas sobre mi creación en mi Tierra, que los haga dejar de rebelarse contra mí, que les advierta de mi castigo, que los guíe a mi obediencia y los encamine por la senda de mi causa. Yo les pondré una autoridad mía, exterminaré a los nasnas de mi Tierra y la purificaré de ellos…].[3] Esta narración es clara en que antes de Adán (con él sea la paz) hubo antropoides presentes sobre la Tierra, en cuanto a los “siete mil años” pues está claro que no son unidades de medida que conozcamos hoy. Podemos imaginar otras unidades de medida de tiempo que no conocemos; porque están en otras dimensiones fuera de este universo en el que vivimos.


 

[1] El Dr. Dawkins dijo: “Me gusta bastante la idea de que a la gente se le enseñe en sus iglesias que la evolución es incompatible con Dios, porque podemos demostrar completamente que la evolución es un hecho.”

[2] Fuente: As-Saduq, Al-Jisal, pág. 359; y de forma similar por Al-Ayashi en Tafsir Al-Ayashi.

[3] Fuente: Al-Qumi – Tafsir Al-Qumi, vol. 1, pág. 36.


Del libro La ilusión del ateísmo del Imam Ahmed Alhasan (a)