Las evidencias genéticas de la teoría de la evolución

Son abundantes, entre ellas están:

La fusión del cromosoma 2 en humanos:

Es el resultado de la fusión de dos pares de cromosomas que todavía están separados en el chimpancé, el orangután y el gorila, pues el ser humano tiene 23 pares mientras que el resto de los grandes simios tienen 24 pares.

“The data we present here demonstrate that a telomere-to-telomere fusion of ancestral chromosomes occurred, leaving a patho-gnomonic relic at band 2q13.

This fusion accounts for the reduction of 24 pairs of chromosomes in the great apes (chimpanzee, orangutan and gorilla) to 23 in modern human and must, therefore, have been a relatively recent event. Comparative cytogenetic studies in mammalian species indicate that Robertsonian changes have played a major role in karyotype evolution (23,24). This study demonstrates that telomere-telomere fusion, rather than translocation after chromosome breakage, is responsible for the evolution of human chromosome 2 from ancestral ape chromosomes.”

«Los datos que presentamos aquí demuestran que hubo una fusión telómero-telómero de los cromosomas ancestrales, dejando un vestigio patognomónico en la banda 2q13.

Esta fusión explica la reducción de 24 pares de cromosomas en los grandes simios (chimpancé, orangután y gorila) a 23 en el humano moderno y debe haber habido, por lo tanto, un acontecimiento relativamente reciente.

Los estudios citogenéticos comparativos en las especies de mamíferos señalan que los cambios robertsonianos [que son cromosomas que tienen un centrómero central (centro del centrómero) formado por 2 cromosomas que tienen centrómeros no centrales] han jugado un rol mayor en la evolución del cariotipo (23, 24). Este estudio demuestra que la fusión telómero-telómero, más que la translocación después de la rotura del cromosoma, es responsable de la evolución del cromosoma 2 humano de los cromosomas de los simios ancestrales».[1]

Investigación del Dr. Jacob Ijdo[2] de la universidad americana de Iowa.

Además: en este video ilustrativo del Dr. Kenneth Miller,[3] El Colapso del Diseño Inteligente: Kenneth R Miller Lecture, (14/09/2013) se muestra la fusión del cromosoma 2 en los humanos. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=wySVojm2x3Q. YouTube, The Collapse Of Intelligent Design: Kenneth R. Miller Lecture, última modificación en el 2015, accessed December 16, 2015, https://www.youtube.com/watch?v=Ohd5uqzlwsU

Fusión del cromosoma 2 en humanos

Ilustración 3:Fusión del cromosoma 2 en humanos

La filiación entre el ser humano y el resto de los primates en los virus retrovirales (retroviridae):

“All but two (CERV 1/PTERV1 and CERV 2) of the 42 families of chimpanzee endogenous retroviruses were found to have orthologs in humans”

«Se encontró que todas excepto dos (CERV 1/PTERV 1 y CERV 2) de las 42 familias de retrovirus endógenos (endogenous retroviruses) de chimpancé tenían ortólogos (orthologs) en humanos».[4]

La investigación del Profesor John McDonald:[5]

Para explicar esta cuestión y cómo con ella se demuestra la evolución, imaginemos que hay una cinta de los sucesos de la vida de la especie humana y de los demás grandes simios. Al leer esta cinta encontramos que todos llevan las mismas marcas de determinadas lesiones que quedaron en ellos como efectos del paso de millones de años. No se encuentra una explicación para estos efectos que no sea que hayan afectado, inicialmente, a un ancestro en común de estas especies de hoy. Y si no, es casi imposible, al calcular las probabilidades, que hayan sido lesionados en la misma medida, con el mismo tipo de lesión, que hayan recibido los mismos efectos al mismo tiempo y en el mismo lugar.

Ejemplos ilustrativos:

Supongamos que tenemos dos personas, A y B. Tenemos registros sobre la historia ancestral de cada uno de ellos, y al revisar esta historia encontramos lo siguiente:

Uno de los abuelos de A, supongamos que es el centésimo, recibió una herida de un centímetro de largo, en un lugar determinado de su brazo derecho, en una fecha determinada.

Uno de los abuelos de B, el centésimo también en su orden cronológico, recibió una herida también de un centímetro de largo, en el mismo lugar de su brazo derecho y en la misma fecha.

Encontramos que uno de los abuelos de A, supongamos que es el septuagésimo en su orden cronológico, se golpea el ojo izquierdo quedando tuerto en una determinada fecha.

Encontramos que uno de los abuelos de B, supongamos que es también el septuagésimo en su orden cronológico, se golpea el ojo izquierdo y queda tuerto en la misma fecha.

Así se repiten estos sucesos completamente compartidos e idénticos entre los abuelos de ambos, decenas de veces.

Ahora, cualquier persona que examine esta historia juzgará que estos abuelos son las mismas personas, que son antepasados compartidos que vinculan a estas dos personas, A y B.

La realidad es que la evidencia de la genética en favor de la evolución es abundante. Aquí, con respecto a esto, no pretendo explorarla toda. Por eso concluiré citando a uno de los genetistas, que habla sobre algunas evidencias que él mismo descubrió mientras estudiaba el mapa genético del ser humano, de algunos mamíferos y otros organismos, el doctor Francis Collins:[6]

“When I contracted malaria in West Africa in 1989, that was despite having taken the recommended prophylaxis (chloroquine). Randomly occurring natural variations in the genome of the malarial parasite, subjected to selection over many years of heavy use of chloroquine in that part of the world, had ultimately resulted in a pathogen that was resistant to the drug, and therefore spread rapidly. Similarly, rapid evolutionary changes in the HIV virus that causes AIDS have provided a major challenge for vaccine development, and are the major cause of ultimate relapse in those treated with drugs against AIDS. Even more in the public eye, the fears of a pandemic influenza outbreak from the H5N1 strain of avian flu are based upon the high likelihood that the current strain, devastating as it already is to chickens and a few humans who have had close contact with them, will evolve into a form that spreads easily from person to person. Truly it can be said that not only biology but medicine would be impossible to understand without the theory of evolution.”

«Cuando contraje malaria en África Oriental en 1989, a pesar de haber tomado la profilaxis recomendada (cloroquina). Al azar ocurrieron variaciones naturales en el genoma del parásito de la malaria, sujeto a la selección durante muchos años de uso extensivo de la cloroquina en esa región del mundo, dio como resultado al final un patógeno que era resistente a la droga, y que, por lo tanto, se propagaba rápidamente. De forma similar, rápidos cambios evolutivos en el virus del HIV que causa el SIDA han constituido un desafío mayor al desarrollo de vacunas, y son la causa principal de la recaída final en los tratados con drogas contra el SIDA. Aún más a los ojos del público, los temores de un brote de gripe pandémica de la cepa H5N1 de gripe aviar se basan en la alta probabilidad de que la cepa actual, devastadora como ya lo es con los pollos y unos cuantos seres humanos que han tenido estrecho contacto con ellos, evolucione en una forma que se propague fácilmente de persona a persona. Verdaderamente se puede decir que no sólo la biología sino la medicina sería imposible de entender sin la teoría de la evolución…».

“The study of genomes leads inexorably to the conclusion that we humans share a common ancestor with other living things.”

«El estudio de los genomas conduce inexorablemente a la conclusión de que nosotros, humanos, compartimos un ancestro en común con otros seres vivos…».

“This evidence alone does not, of course, prove a common ancestor; from a creationist perspective, such similarities could simply demonstrate that God used successful design principles over and over again. As we shall see, however, and as was foreshadowed above by the discussion of “silent” mutations in protein-coding regions, the detailed study of genomes has rendered that interpretation virtually untenable—not only about all other living things, but also about ourselves.”

«Por supuesto que sola esta evidencia no prueba un ancestro en común; desde una perspectiva creacionista, tales similitudes podrían demostrar simplemente que Dios ha utilizado principios de diseño exitosos una y otra vez. Como veremos, sin embargo, y como se prefiguró anteriormente por la discusión de las mutaciones “silenciosas” (silent mutations) en las regiones codificadoras de proteínas, el estudio detallado de los genomas ha hecho que esa interpretación sea prácticamente insostenible —no solo acerca de todos los seres vivos, sino también acerca de nosotros mismos».

“As a first example, let us look at a comparison of the human and mouse genomes, both of which have been determined at high accuracy. The overall size of the two genomes is roughly the same, and the inventory of protein-coding genes is remarkably similar. But other unmistakable signs of a common ancestor quickly appear when one looks at the details.”

«Como primer ejemplo, observemos la comparación entre los genomas del ser humano y el ratón, de los cuales ambos han sido determinados con alta exactitud. El tamaño total de los dos genomas es aproximadamente el mismo, y el inventario de los genes codificadores de proteínas es notablemente similar. Pero otros signos inconfundibles de un antepasado en común aparecen rápidamente cuando uno mira los detalles…».

“Unless one is willing to take the position that God has placed these decapitated AREs in these precise positions to confuse and mislead us, the conclusion of a common ancestor for humans and mice is virtually inescapable. This kind of recent genome data thus presents an overwhelming challenge to those who hold to the idea that all species were created ex nihilo.”

«A menos que uno tenga la voluntad de tomar el lugar en el que Dios ha ubicado estos AREs decapitados en estas ubicaciones precisas para confundirnos y desviarnos, la conclusión en un ancestro en común de humanos y ratones es virtualmente inaceptable. Este tipo de datos recientes del genoma de esta manera presenta un desafío abrumador para todos los que sostienen la idea de que todas las especies fueron creadas ex nihilo…».

“When one compares chimp and human, occasional genes appear that are clearly functional in one species but not in the other, because they have acquired one or more deleterious mutations.”

«Cuando uno compara al chimpancé y al humano, aparecen genes ocasionales que son claramente funcionales en una especie, pero no en la otra, porque han adquirido una o más mutaciones deletéreas».

“The human gene known as caspase-12, for instance, has sustained several knockout blows, though it is found in the identical relative location in the chimp. The chimp caspase-12 gene works just fine, as does the similar gene in nearly all mammals, including mice. If humans arose as a consequence of a supernatural act of special creation, why would God have gone to the trouble of inserting such a nonfunctional gene in this precise location?”

«El gen humano conocido como caspase-12, por ejemplo, ha sufrido varios golpes de knock-out, aunque se ha encontrado en la ubicación relativa idéntica en el chimpancé. El gen caspase-12 del chimpancé funciona bien, como lo hace el gen similar en casi todos los mamíferos, incluyendo a los ratones. Si los seres humanos han surgido como consecuencia de un acto sobrenatural de creación especial, ¿por qué Dios se habría tomado la molestia de insertar un gen no funcional en este precisa ubicación?».[7]

Después de que el genetista Francis Collins hubo expuesto la evidencia proporcionada por la genética para demostrar la teoría de la evolución, hizo el siguiente comentario:

“At this point, godless materialists might be cheering. If humans evolved strictly by mutation and natural selection, who needs God to explain us? To this, I reply: I do.”

«En este punto, los materialistas sin Dios podrían estar animándose. Si los humanos evolucionaron estrictamente por mutación y selección natural, ¿quién necesita de Dios para explicarnos? A esto respondo: Yo».

“The comparison of chimp and human sequences, interesting as it is, does not tell us what it means to be human. In my view, DNA sequence alone, even if accompanied by a vast trove of data on biological function, will never explain certain special human attributes, such as the knowledge of the Moral Law and the universal search for God. Freeing God from the burden of special acts of creation does not remove Him as the source of the things that make humanity special, and of the universe itself. It merely shows us something of how He operates.”

«La comparación de las secuencias del chimpancé con el humano, interesante como es, no nos dice qué significa ser humano. Desde mi punto de vista, la secuencia de ADN solamente, aunque vaya acompañada de una gran cantidad de datos sobre la función biológica, nunca explicará algunos atributos especiales del humano, tal como el conocimiento de la Ley Moral y la búsqueda universal por Dios. Liberar a Dios de la carga de los actos especiales de la creación no lo quita como fuente de las cosas que hacen a la humanidad especial, ni del universo en sí mismo. Meramente nos muestra algo de cómo Él opera».[8]


[1] Fuente: Ijdo et al., Origin of human chromosome 2: an ancestral telomere-telomere fusion). Disponible en: http://www.pnas.org/cgi/reprint/88/20/9051.pdf J. W. Ijdo y otros., Origin Of Human Chromosome 2: An Ancestral Telomere-Telomere Fusion., Proceedings of the National Academy of Sciences 88, no. 20 (1991): 9051-9055.

[2] El Dr. Jacob George Ijdo es un profesor asociado clínico de medicina interna especialista en inmunología en la Universidad de Iowa. Recibió su doctorado en la Universidad de Ámsterdam, en Holanda.

[3] El Dr. Kenneth Miller, nació en 1948, es un biólogo celular y molecular estadounidense que actualmente es profesor de biología en la Universidad Brown.

[4] Fuente: McDonald et al., Identification, characterization and comparative genomics of chimpanzee endogenous retroviruses. Disponible en: http://genomebiology.com/2006/7/6/R51 – Nalini Polavarapu, Nathan J. Bowen y John F. McDonald, Identification, Characterization And Comparative Genomics Of Chimpanzee Endogenous Retroviruses, Genome Biology 7, no. 6 (2006): R51.

[5] El Dr. John McDonald recibió su doctorado en genética en la Universidad de California. Es profesor en Georgia Tech y dirige una investigación del cáncer sobre la biología molecular del cáncer. http://www.biology.gatech.edu/people/publications/john-mcdonald

[6] El Dr. Francis Collins, nació en 1950, es un genetista estadounidense que dirigió el Proyecto del Genoma Humano. Como genetista, cree en la teoría de la evolución, y al mismo tiempo, cree también en la existencia de Dios. Publicó múltiples libros intentando defender científicamente su creencia en la existencia de Dios.

[7] Fuente: Collins, Language of God, Excerpts from Chapter 5. El Lenguaje de Dios, Francis Collins – Extractos del capítulo cinco.

[8] Fuente: Collins, Language of God. Excerpts from Chapter 5. El Lenguaje de Dios, Francis Collins – Extractos del capítulo cinco.


Del libro La ilusión del ateísmo del Imam Ahmed Alhasan (a)