Víctimas del cuclillo

Un cuco común está siendo criado por un carricero común. (Wikipedia)

El cuclillo es un ave parasitaria que no incuba sus huevos ni alimenta a sus pequeños, sino que coloca sus huevos en el nido de otra ave. Es una estrategia para propagar sus genes, ya que puede propagar sus genes colocando los huevos sistemáticamente en nidos de otras aves sin perder tiempo en criar a los pequeños. Dado que las aves que caen víctimas de él quedarán expuestas a la extinción, cualquier mutación genética que les permita reconocer los huevos del cuclillo y expulsarlos de sus nidos se consolidará en el acervo genético de esta ave permitiendo a las aves que lo lleven, reproducirse y trasmitir sus genes a la generación venidera, a diferencia de otras que no lleven el gen. Las aves del cuclillo responden desarrollando sus huevos de la misma manera, y así, con el tiempo, los huevos y los pequeños del cuclillo evolucionan, pues los huevos imitan a los huevos del ave víctima en el color y el dibujo para no ser reconocidos y expulsados del nido. Como habitualmente se rompen al poco tiempo comparados con los huevos del ave hospedadora y los polluelos del cuclillo tienen una cavidad en sus lomos, una vez que el polluelo del cuclillo rompe el huevo —e incluso talvez antes de abrir sus ojos— coloca cualquier cosa que esté en el nido, ya sean huevos o polluelos, en la cavidad de su lomo y la empuja para arrojarla del nido; para ser el único que tenga el alimento que deposita el ave víctima o nodriza. Por lo tanto, lo que hace el ave del cuclillo es una práctica de engaño —construida por los genes. En consecuencia, el altruismo de la víctima con los polluelos del cuclillo no es sino el resultado de su caída en una trampa y un fraude, llevada a cabo por el cuclillo con el cambio en la forma y el tamaño de sus huevos, y colocándolos en su nido. Así pues, el ave víctima alimenta a lo que esté en su nido como si de sus hijos se tratara. Por lo tanto, es una víctima engañada y no una donante que nutre a los polluelos de otros como para que se diga, por ejemplo: que esta es una práctica altruista. Esto no cambiará con respecto a esta ave sobre la base de este incidente, así que no esperemos ver a esta ave víctima recorriendo nidos de otras aves y alimentando a sus polluelos.

En cuanto a que haya una ley construida por genes que haya perdido su objetivo, también debe prestarse atención a que hay un proceso de revisión y rectificación continuo a cargo de la víctima, que la batalla genética no ha cesado, que continúa entre el cuclillo y sus víctimas y que sigue sin resolverse. Entonces, ¿cómo es que observa que la ley falló una vez en su objetivo por causa del engaño y la astucia del cuclillo, y no observa el paso corrector que dio el ave víctima, lo cual significa que los genes luchan con fuerza contra esta falla en el objetivo?

Asimismo, hasta la cuestión de una ley que falla en su objetivo es relativa, pues en el ejemplo del polluelo del cuclillo, la víctima tiene una manera de identificar los huevos, porque estos tienen determinadas características, e identifica a los pequeños que alimenta como sus pequeños porque se encuentran en su nido y porque talvez se comporten como sus pequeños. Pues hay algunas aves víctimas que han identificado a los polluelos del cuclillo y por esto, con el tiempo, los genes han desarrollado en los polluelos del cuclillo movimientos y sonidos que se parecen a los movimientos de los polluelos de esas aves. Como resultado, la ley construida por los genes en el ave víctima para identificar a sus hijos y ocuparse de ellos ha permitido al cuclillo hacer caer al ave víctima en este engaño. Si los genes han construido un método de distinción que es difícil de infringir o si lo que sucede está lejos de ser un proceso de infringir la ley entonces no podemos justificar lo que sucede como si fuera una ley que perdió su objetivo. Esto es lo que ocurre con respecto al altruismo verdadero y desinteresado que tiene el humano, pues nosotros distinguimos a nuestros familiares, no porque estén cerca de nuestro lugar, sino que los distinguimos por la figura y características precisas, lo cual nos permite identificarlos entre millones de personas distintas. Esto pone a la idea que Dawkins planteó: “que la regla pierde su propósito cuando alguien extraño se vuelve cercano para nosotros por estar en el mismo lugar, pero sin ser de nuestros familiares y recibe los favores del altruismo con los familiares, puesto que en la naturaleza son ellos los que están cerca de nosotros” como una idea inaceptable e ilógica que el intelecto no puede aceptar.


Del libro La ilusión del ateísmo del Imam Ahmed Alhasan (a)