Las señales del tiempo de la aparición

Entre las constantes del imamato duodecimano de la doctrina shií está el esperar el alivio, día y noche, pues la cuestión de la aparición imprevista (repentina) solo la sabe Dios Glorificado y Altísimo. Así que quien diga que el Imam Al-Mahdi (a) no aparecerá hasta que se completen todas las señales, etc., etc., se ha puesto en el lugar de Dios para juzgar y no cree en la verdadera creencia de la Gente de la Casa (a). Esto está claro por las palabras de ellos (a):

De Abu Abdulá —con él sea la paz— que dijo: «Los siervos que están más cerca de Dios —Poderoso y Excelso— y de los cuales se complace más son los que buscan el Argumento de Dios —Poderoso y Excelso— y que si no aparece para ellos ni saben dónde está, aún saben que el Argumento de Dios no es una fantasía (por ellos y sus evidencias) y siguen aguardando el alivio día y noche. Y el enojo más severo de Dios Altísimo es contra sus enemigos, cuando buscan el Argumento de Dios y para ellos no aparece, pues Él sabe que sus patronos no dudan. Si Él supiera que ellos fueran a dudar no les ocultaría su Argumento ni un momento. Y esto solo sería en el momento de mayor maldad de la gente», Kamal ad-Din wa Tamam an-Nima, pág. 337.

Al-Mufaddal, hijo de Omar, dijo: «Escuché a As-Sadiq, Yafar, el hijo de Muhammad (s) decir: “Quien muere esperando este asunto es como quien está con el Qaim en su campamento. Aún más, es como el que alcanza la espada al Mensajero de Dios —bendígale Dios y a su familia”», Kamal ad-Din wa Tamam an-Nima, pág. 338.

Abu Abdulá (a) dijo: «Si amanece y anochece un día en el que no se ve ningún imam de la familia de Muhammad, ama a quien ames, odia a quien odies, alíate con quien estés aliado y espera el alivio, día y noche», libro Al-Gaiba de Numani, pág. 158.

Las señales de la aparición no son sino un indicio del acercamiento cada vez mayor del alivio prometido por Dios Glorificado y Altísimo.

Comencemos con dos largos hadices en los que se resumen la mayoría de las señales del Fin de los Tiempos.

Del Mensajero de Dios (s): «Por aquél en cuya mano está mi alma, oh, Salmán, en ese entonces dependerán de comandantes opresores, ministros trasgresores, ayudantes injustos y secretarios traidores…». Y Salmán rápidamente dijo: «¿Es que esto ha de ocurrir, oh, Mensajero de Dios?». Y él —bendígale Dios y a su familia— dijo: «Sí, por aquél en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces lo detestable será reconocido y lo reconocido, detestable. Se confiará en el traidor y se dudará del confiable. Se creerá al mentiroso y se desmentirá al veraz». Salmán dijo: «¿Es que esto ha de ocurrir, oh, Mensajero de Dios?». Y él —bendígale Dios y a su familia— le respondió: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces la autoridad será de las mujeres, se consultará a sirvientas y se sentará a jóvenes en los púlpitos. La mentira será tomada a gracia, el azaque será una pérdida y el saqueo un trofeo. El varón será grosero con sus padres y piadoso con su amigo. El cometa aparecerá». Y Salmán irrumpió diciendo: «¿Es que esto ha de ocurrir, oh, Mensajero de Dios?». Y él —bendígale Dios y a su familia— dijo: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces la mujer será socia de su marido en los negocios, la lluvia será escasa, calurosa y sofocante. El varón indigente será despreciado. En ese entonces los mercados convergerán, cuando uno diga “no he vendido nada” y otro diga “no he ganado nada”. Y no verás sino reproche hacia Dios». Y rápidamente, Salmán dijo: «¿Es que esto ha de ocurrir, oh, Mensajero de Dios? …». El Profeta dijo: «Esto ha de ocurrir, por aquel en cuya mano está mi alma, oh, Salmán, en ese entonces dependerán de personas tales, que si hablaran serían asesinados y si se callaran se les quitaría la salvaguardia a sus propiedades para confiscarlas, para desplazarlos y yacer con sus mujeres, para derramar su sangre, para llenar sus corazones de espanto y que solo los veas asustados, atemorizados, aterrados, temerosos». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces algo vendrá del este y algo del oeste que teñirá mi nación. ¡Ay por los débiles de mi nación! ¡Ay de ellos por Dios! No habrá misericordia con el pequeño, ni respeto hacia el mayor, ni castigo al abusador. Sus historias serán clandestinas, sus cuerpos, cuerpos adanidas y sus corazones, corazones de demonios». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir, oh, Mensajero de Dios?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces los varones se contentarán con los varones y las mujeres con las mujeres. Se sentirá celos por los muchachos como se siente celos por la doncella en la casa de su familia. Los varones se parecerán a las mujeres y las mujeres a los varones. Ellas con túnicas andarán en monturas, así que la maldición de mi nación y de Dios sea sobre ellas». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir, oh, Mensajero de Dios?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces las mezquitas se adornarán como se adornan las sinagogas y las iglesias. Se embellecerán las copias del Corán y se alargarán los minaretes. Se multiplicarán las filas de corazones rencorosos y lenguas diferentes». Salmán: «¿Es que esto ocurrirá?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces los varones de mi nación se embellecerán con oro, vestirán seda, raso y adoptarán la piel gruesa de leopardo». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces aparecerá la usura, se harán tratos con calumnias y sobornos. Se rebajará a la religión y se elevará a este mundo». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces se multiplicarán los divorcios y no se respetará ningún límite de Dios, pero no se perjudicará a Dios en nada». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces aparecerán cantoras e instrumentos de cuerda y los gobernarán los más malvados de mi nación». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces los ricos de mi nación peregrinarán por el paseo, los de clase media peregrinarán por negocios y los pobres peregrinarán para aparentar y por reputación. En ese entonces habrá personas que aprenderán el Corán por otra persona en lugar de por Dios y extraerán cánticos de él. Habrá personas que aprenderán jurisprudencia por otro en lugar de por Dios. Se multiplicarán los hijos del contubernio, se cantarán las excelencias del Corán y caerán uno sobre el otro por este mundo». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi vida. Oh, Salmán, esto ocurrirá cuando sea violado lo sagrado, y se cometan pecados, y los malvados dominen a los buenos, y la mentira se propague, y aparezca la pertinacia, y se propague la indigencia, y se alcance un alto grado por la vestimenta, y llueva fuera de estación, y se consideren buenos la copa y los instrumentos de cuerdas, y sea odioso ordenar lo reconocido y desaconsejar lo detestable hasta que el creyente en ese tiempo sea el más humillado de esta nación, y sus recitadores y siervos se acusen entre ellos. Aquellos serán demandados en el Reino de los Cielos: ¡por las inmundicias y las impurezas!». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces el rico solo temerá la pobreza, hasta que el necesitado pida entre las dos congregaciones sin lograr que nadie ponga algo en su mano». Salmán: «¿Es que esto ha de ocurrir?». El Profeta: «Sí, por aquel en cuya mano está mi alma. Oh, Salmán, en ese entonces hablará el populacho». Entonces Salmán dijo: «¿Qué es el populacho, oh, Mensajero de Dios, que mi padre y mi madre sean tu rescate». Él —bendígale Dios y a su familia— dijo: «Son los que hablarán de asuntos generales, que no hablaban antes y no quedaban sino unos pocos, hasta que la Tierra se debilite, cada pueblo piense que se ha debilitado de su lado y permanezca lo que Dios quiso. Entonces, permanecerán en su lugar y la Tierra expulsará para ellos tesoros de su interior». Dijo: «Oro y plata». Luego señaló con su mano a los autoridades y dijo: «Como esos. Pero ese día no servirán ni el oro ni la plata». Y a esto se refería cuando dijo: “Ya han llegado sus señales”», Mashariq Anwar al-Yaqin Lil Bursi, pág. 111, Hayat al-Imam Al-Mahdi aleihis salam — Baqir Sharif al-Qurashi, págs. 254-258.

Este hadiz revela lo que ocurre en el Fin de los Tiempos, el alejamiento de los musulmanes de su religión y su afección con mucha degradación, desviación e inmoralidad. En ese entonces ocurrirán las señales de la hora. En Al-Mizan fi Tafsir al-Quran, págs. 394 a 396 está escrito sobre la salida del Imam esperado (s).

De Mufaddal, hijo de Omar, que dijo: «Pregunté a mi sayed, As-Sadiq (a): “¿Acaso hay para los que aguardan al esperado Mahdi (a) algún tiempo específico para que los hombres sepan?”. Dijo: “Dios ha impedido que nuestros shiíes sepan el tiempo de su aparición”. Dije: “Oh, mi Sayed, ¿por qué?”. Dijo: “Porque él es la hora que Dios Altísimo dijo: {Y te preguntan sobre la hora. ¿Cuándo llegará? …}”», Bihar al-Anwar, vol. 53, pág. 1.

De As-Sadiq (a) que dijo: «… Y cuando veas que la verdad ha muerto y su gente se ha ido, y veas la opresión abarcando al país, y veas que el Corán se utiliza y que se innova con cosas que no están en él apuntando a los deseos, y veas que la religión retrocede como retrocede el agua, y veas que la gente de la falsedad se alza por encima de la gente de la verdad, y veas que el mal manifiesto no se desaconseja y se excusan a sus autores, y veas el libertinaje aparecer, y a los varones satisfaciéndose con varones, y a las mujeres con mujeres, y veas al creyente callado sin que se acepte su palabra, y veas al prevaricador sin que se lo desmienta, ni se le conteste, ni se lo censure, y veas al pequeño despreciando al mayor, y veas los parentescos cortándose, y veas a quien es elogiado por su libertinaje riéndose de ello sin que nadie le diga una palabra, y veas al muchacho obedecer como obedece la mujer, y veas a las mujeres casándose con mujeres, y veas los loas multiplicándose, y veas al varón gastando dinero en desobediencia a Dios sin que nadie se lo desaconseje ni lo tome por la mano, y veas a observadores refugiándose en Dios de lo que el creyente ve como diligente, y veas al vecino perjudicando a su vecino sin que nadie lo impida, y veas al infiel contento por lo que ve en el creyente, contento por la corrupción que ve en la Tierra, y veas las bebidas alcohólicas bebiéndose públicamente y reuniéndose para ello a quienes no temen a Dios Poderoso y Excelso, y veas humillado al que ordena lo reconocido, al veas al libertino en lo que no ama Dios siendo fortalecido y elogiado, y veas a los compañeros de la existencia siendo menospreciados y despreciados quienes los aman, y veas el camino del bien interrumpido, y el camino del mal abierto, y veas la Casa de Dios bloqueada y ordenándose abandonarla, y veas al varón decir lo que no hace, y veas a los varones deseando a los varones y a las mujeres a las mujeres, y veas al varón que vive de su trasero, y a la mujer que vive de su vulva, y veas a las mujeres acudiendo a los consejos como acuden los varones, y veas que aparece la feminización en los hijos de Abbás, luciendo pigmentos y peinándose como se peinan las mujeres para su pareja, y a los varones recibiendo dinero por sus genitales, compitiendo con el varón, y a los varones diferenciándose entre sí siendo más estimado el dueño de riqueza que el creyente, y la usura visible que no cambia, y que por el contubernio sean elogiadas las mujeres, y veas a la mujer engatusando a su marido para que se case con varones, y veas a la mayoría de los hombres y a la mejor casa ayudando a las mujeres en su libertinaje, y veas al creyente compungido, despreciado, humillado, y veas la innovación y el contubernio apareciendo, y veas a los hombres levantando falso testimonio, y veas que lo ilícito se permite, y lo lícito se prohíbe, y veas que los hombres opinan, y privan de la Escritura y sus estatutos, y veas que la noche no se avergüenza por la insolencia contra Dios, y veas que el creyente no puede más que disentir en su corazón, y veas que una gran suma de dinero se gasta en lo que encoleriza a Dios Poderoso y Excelso, y veas a los gobernantes acercarse a la gente de la incredulidad y alejarse de la gente de bien, y veas a los gobernantes dejándose sobornar en una decisión, y veas a las gobernaturas frente a quien da más, y veas a los consanguíneos casándose y satisfaciéndose entre ellos, y veas al varón matando por una sospecha y por una opinión, diferenciándose del varón que sacrifica su alma y sus bienes, y veas al varón viviendo de los regalos de mujeres, y veas a la mujer sometida por su esposo haciendo lo que él no desea y gastando en su esposo, y veas al varón alquilando a su mujer y a su muchacha y complaciéndose del estar encorvado por la comida y la bebida, y veas la fe en Dios —Poderoso y Excelso— demasiada en lo falso, y veas que aparece el juego de azar, y veas que las bebidas se venden públicamente sin que nadie lo impida, y veas a las mujeres regalándose a la gente de la incredulidad, y veas que aparecen lugares de placer y de los que pasan por él, ninguno se lo impide a ninguno y nadie se atreve a impedirlo, y veas al hombre honrado humillado por aquel que teme a su jefe, y veas a los hombres más cercanos a los gobernantes alabando el injuriarnos a nosotros, Gente de la Casa, y veas a quien nos ama calumniado sin que se acepte su testimonio, y veas la falsedad de lo que se dice y que en esto se compite, y veas que a la gente se le hace pesado escuchar el Corán, y que a la gente se le hace liviano escuchar lo falso, y veas al vecino honrando al vecino por temor a su lengua, y veas que se pierden los límites y se actúa de acuerdo a los deseos, y veas las mezquitas que se adornan, y veas al más sincero de los hombres considerado por la gente como un fabricante de mentiras, y veas el mal que aparece y el afán por la maledicencia, y veas la iniquidad que se propaga, y veas que la calumnia se ve de buen gusto, y que los hombres con ella se dan buenas nuevas unos a otros, y veas que se busca la peregrinación y la lucha por otro en lugar de por Dios, y veas al poder humillando por el infiel al creyente, y veas la ruina más frecuente que el auge, y veas al varón viviendo de menoscabar la medida y la cantidad, y veas el derramamiento de sangre tomado a la ligera, y veas al varón que busca la presidencia anhelando este mundo, dándose a conocer por la perfidia de lengua para hacerse temer y para que los asuntos dependan de él, y veas que el azalá se toma a la ligera, y veas al varón que al tener mucha riqueza no la purifica desde que la obtuvo, y veas al muerto exhumado de su tumba, perjudicado y vendida su mortaja, y veas que el tumulto se multiplica, y veas al varón anocheciendo embriagado y amaneciendo borracho sin importarle lo que la gente piense de él, y veas a las bestias copulando con él, y veas a las bestias abalanzándose unas sobre otras, y veas al varón saliendo para su oratorio y regresando sin ninguna conducta, y veas los corazones de los hombres endureciéndose y sus ojos congelándose, y volviéndose pesado para ellos el Recuerdo, y veas el lucro ilícito que aparece y que se compite en esto, y veas al orante rezando para que lo vea la gente, y veas al jurista aprendiendo jurisprudencia por otra cosa en lugar de por la religión buscando este mundo y autoridad, y veas a los hombres junto a quien vence, y veas al buscador de lo lícito que es humillado e injuriado, y al buscador de lo ilícito que es adulado y tenido por grande, y veas que en los dos lugares sagrados se cometen actos que no ama Dios, sin que nadie lo impida ni intente interponerse entre ellos y el acto aborrecible, y veas instrumentos de cuerda abiertamente en los dos sitios sagrados, y veas a un varón hablando algo de la verdad, ordenando lo reconocido y desaconsejando lo detestable, y que se levante contra él quien estaba siendo aconsejado para decir “esa no es tu responsabilidad”, y veas a los hombres que se miran unos a otros imitando a la gente del mal, y veas la vía del bien y su camino vacío, sin que nadie lo tome, y veas que se burlan del muerto y sin que nadie se espante por ello, y veas que cada año se renuevan la innovación y la malicia, multiplicándose cada vez más, y veas a la gente y a las asambleas siguiendo solamente a los ricos, y veas al necesitado dándose a que se rían de él por serlo y siendo misericordioso por otra cosa en lugar de por el rostro de Dios, y veas los signos en el cielo sin que nadie se espante por ello, y veas a la gente apareándose como se aparean las bestias sin que nadie lo desapruebe por miedo a la gente, y veas al varón gastar mucho en desobediencia a Dios mientras se le impide andar en obediencia a Dios, y veas a los desobedientes que aparecen y desprecian a sus dos padres que están en la peor situación de la gente, con hijos que se alegran si se los acusa a ambos, y veas a las mujeres haciéndose con el reino y apoderándose de todo asunto traído solo por el deseo, y veas al hijo del varón calumniando a su padre, acusando a su padre y alegrándose por la muerte de ambos, y veas al varón cuando pasa un día sin cometer un pecado grave de indecencia, sin menoscabar el peso o la medida, sin quedar inconsciente por lo ilícito y sin beber embriagante, deprimido y triste pensando que este día para él ha sido desperdiciado en su vida, y veas al poder acaparando el alimento, y veas los bienes de los parientes cercanos repartidos a la fuerza y utilizados para jugar y beber bebidas alcohólicas, y veas la bebida alcohólica utilizada como tratamiento, recetada al enfermo y usada para buscar la cura, y veas que la gente es equitativa en dejar de ordenar lo reconocido, en desaconsejar lo reprobable y en abandonar la religiosidad con esto, y veas que los vientos de los hipócritas y de la gente de hipocresía se levantan y que los vientos de la gente de la verdad ni se mueven, y veas que se hace el llamado del azalá por un pago y que se reza por un pago, y veas las mezquitas aglomeradas por quienes no temen a Dios reunidos en ellas para calumniar, devorar la carne de la gente de la verdad y recetarse en ellas la bebida alcohólica, y veas al ebrio rezando con la gente sin razonar ni ser echado por la embriaguez, y que cuando se embriaga es más respetado y temido para ser ignorado, dejado sin castigo y disculpado por su embriaguez, y veas a quien devora los bienes de los huérfanos siendo alabado por su rectitud, y veas a los jueces fallando en detrimento de lo que Dios ha ordenado, y veas a los gobernantes confiando en traidores por codicia, y veas a los gobernantes que entregan la herencia a la gente de inmoralidad e impertinencia contra Dios tomando de ellos y dejándoles lo que deseen, y veas sobre los púlpitos que se predica la devoción y que el orador no pone en práctica lo que predica, y veas que los horarios del azalá son tomados a la ligera, y veas que la caridad es a través de la intercesión, sin desear con ella el rostro de Dios, siendo dada para pedir a la gente, y veas a los hombres preocupados por su estómago y sus genitales sin cuidarse de lo que comen ni con quién se casan, y veas que este mundo está abocado a ellos, y veas las banderas de la verdad dando una lección a todo prudente que busca de Dios Poderoso y Excelso la salvación, y es que Él les da un respiro para la vida que quiere para ellos. Así que mantente expectante y esfuérzate por que Dios, Poderoso y Excelso, te vea en lo opuesto a lo que ellos estén. Pues, si por ellos desciende el tormento, que la misericordia de Dios te encuentre, y si se retrasa su prueba que ya hayas salido de lo que ellos están, de la insolencia contra Dios Poderoso y Excelso. Y sabe que Dios no descuida la recompensa de los que hacen el bien y que su misericordia está cerca de los que hacen el bien», Al-Kafi, vol. 8, págs. 37-42.

Aquí concluimos los dos hadices de algunas narraciones que mencionan la ruina de la moral de los hombres que los desligó de todos los principios y valores con los cuales se eleva el ser humano y haciéndolos volver a los pecados de la vida preislámica y sus iniquidades. Estos son indicios y señales de la aparición del imam esperado (a). Por eso, el lector debe preguntarse si además de las cinco señales predestinadas acaso queden otras cuya mayoría ocurran más cerca de la aparición o sean seguidas inmediatamente por el levantamiento. Es más, algunas de ellas podrían ocurrir después.

Si seguimos las señales de la aparición encontramos que algunas de ellas han ocurrido indicando la aparición del asunto del Imam.

El Mensajero de Dios (s) dijo: «Deprisa se abalanzarán contra vosotros las naciones de cada país, como se abalanzan los comensales sobre su fuente». Nosotros dijimos: «Oh, Mensajero de Dios, ¿habrá algunos de nosotros a salvo ese día?». Dijo: «Vosotros ese día seréis muchos, pero seréis espuma, como la espuma de una corriente, que quitará el temor de los corazones de vuestros enemigos y pondrá flaqueza en vuestros corazones». Dijimos: «¿Y qué es esa flaqueza?». Dijo: «El amor a la vida y el odio a la muerte». Muyam Ahadiz al-Imam Al-Mahdi (a), del jeque Alí Al-Kurani, vol. 1, pág. 78.

De Al-Mufaddal, hijo de Omar, tomamos un largo hadiz necesario en este contexto. Al-Mufaddal dijo: «Oh, mi señor, ¿cuál será la situación en ese tiempo de Az-Zaurá que está en Bagdad?». Y él dijo: «Será un sitio del tormento de Dios y su ira. ¡Ay de ella por las banderas amarillas y por las banderas que vayan hacia ella desde cerca y desde lejos. Por Dios, que Él hará descender todo tipo de tormento que haya descendido con todas las naciones… ¡Ay, pues, de quien la haya adoptado como residencia! …», Bishara al-Islam, pág. 143.

He aquí, que las naciones se convocarán y se abalanzarán sobre Iraq. Nunca antes había ocurrido esto, que diez países se levantaran para invadir a un solo país. Y las banderas ya han ido hacia Az-Zaurá desde cada lugar, pues el invasor vino por un lado y el nasibi[1] por el otro. Que la persona meditativa y razonable reflexione si esta narración y la anterior no son suficientes para reconocer si estamos en el tiempo de la sagrada aparición o no.

Del Comandante de los Creyentes, Alí, el hijo de Abu Talib (a): «… regresará la morada de los reyes a Az-Zaurá, los asuntos se convertirán en consulta y quien tenga la mayoría, la ejercerá. Cuando ocurra esto saldrá el Sufiani, dominando en la Tierra nueve meses infligiendo abusos y torturas. ¡Ay, pues, de Egipto! ¡Ay, pues, de Az-Zaurá! ¡Ay, pues, de Kufa! ¡Ay, pues, de Wasit! Es como si estuviera mirando a Wasit y no hubiera en ella ningún informador con noticias. Cuando salga el Sufiani escaseará la comida, la gente sufrirá sequía, habrá menos lluvia y no habrá tierra que germine ni cielo que precipite. Luego sale el Mahdi, el guía y guiado que toma la bandera de la mano de Jesús, el hijo de María…», Al-Malahim wa al-Fatan, del Sayed Bin Tawus Al-Hasani, pág. 134.

Hoy, la morada de esos reyes es Bagdad y los asuntos se han convertido en consulta (elecciones) y solo queda esperar la salida del Sufiani para el combate… Y aquí hay una pregunta cuya respuesta se aclarará luego… Sabemos que Jesús (a) sale después del Mahdi y que incluso, reza detrás de él en la Casa Sagrada [Jerusalén]. ¿Quién es, entonces, este Jesús que entrega la bandera al Mahdi guía y guiado?

En un sermón el Comandante de los Creyentes (a) dijo: «… ¿Cómo sería si vierais al dueño de Sham siendo despedazado con sierras, mutilado con cuchillas y luego yo le diera de probar el más doloroso castigo? Alégrate, pues a mí se remitirán los asuntos de la creación mañana por la orden de mi Señor. Y no te llenes de orgullo por lo que dije, …», Mashariq al-Anwar al-Yaqin, Al-Hafid Rayab al-Bursi, pág. 264.

Lo que han hecho los nasibis en estos días muestra lo que dijo el Comandante de los Creyentes (a), pues estos asesinan a la gente con espadas, a pesar de disponer de armas más modernas. Ellos son una de las pruebas del Sufiani. En cuanto a que él dijo “yo le diera de probar…” se refiere a que uno de los varones de su progenie (a) lo hará y esto es evidente.

«Que mi padre sea el rescate de aquel que en Dios no teme ser censurado o reprochado, como una lámpara en la oscuridad. Que mi padre sea por el Qaim que viene por orden de Dios». Dije: «¿Y cuándo saldrá él?». Dijo: «Cuando veas soldados de Anbar a las orillas del Éufrates, de Ad-Durá y del Tigris, y sea destruido el arco de Kufa e incendiadas algunas de las casas de Kufa. Si ves eso es que Dios hace lo que quiere, nadie supera la orden de Dios ni suplanta su juicio», Bihar al-Anwar, Al-Alama al-Maylisi, vol. 83, pág. 81.

De él (s): «Habrá en mi nación cuatro tribulaciones. En su final, mi nación será alcanzada por sucesivas tribulaciones. En la primera les tocará una prueba tal que el creyente dirá “esta es mi ruina” y esta luego se desvanecerá. La segunda será tal que el creyente dirá “esta es mi ruina” y luego se desvanecerá. La tercera, cada vez que se diga “ya pasó”, continuará. Y en la cuarta tribulación se convertirán a la incredulidad. Si aparece el oportunista[2] esta vez, pues esta vez estará sin imam ni comunidad. Luego, el Mesías. Luego, la salida del Sol por el poniente. Y antes de la hora, setenta y dos impostores, de los cuales algunos serán seguidos solo por un varón», Muyam Ahadiz al-Imam Al-Mahdi (a), vol. 1, pág. 87.

«Habrá una tribulación que no menguará por un lado sin que crezca por otro, hasta que un heraldo del cielo proclame “vuestro comandante es fulano”», Muyam Ahadiz al-Imam Al-Mahdi (a), vol. 1, pág. 88.

«Habrá tribulaciones en las que el varón amanecerá como creyente y anochecerá como infiel, exceptuando al que Dios le haya dado vida con saber», Muyam Ahadiz al-Imam Al-Mahdi (a), vol. 1, pág. 99.

Se entiende que el “saber” al que se refiere aquí es el saber de la familia de Muhammad. Es decir, sus palabras que hacen justicia al Corán. Y cuando dice “exceptuando al que Dios le haya dado vida con saber” se refiere a que le haya dado vida a su corazón y a su vista, para seguir la trayectoria de la Gente de la Casa y sus métodos, para distinguir sus palabras de lo que dicen los demás (o sea, las opiniones de los hombres) como es el caso de los eruditos en general o la mayoría de los eruditos shiíes hoy (pues estos emiten dictámenes por opinión, añadiendo ese intelecto incapaz como fuente de legislación para complementar a las dos cosas de peso: el Corán y la tradición». Han olvidado lo que dijo el Altísimo: {Hoy he completado para vosotros vuestra religión y he completado para vosotros mi bendición, y me ha complacido para vosotros el islam como religión}, Sagrado Corán – sura «Al-Maida» (La mesa), 3. Yo digo que Dios Glorificado y Altísimo ya ha completado su religión a manos de su Mensajero (s) y el Mensajero (s) la ha circunscripto a las dos cosas de peso, solamente el Corán y la tradición, que son la fuente de legislación. Hay narraciones que reiteran que la legislación elaborada sobre la base de un argumento racional puede oponerse a lo que trajo Muhammad (s) y la Gente de su Casa. Entonces, ¡¿cómo es que estos eruditos del Fin de los Tiempos consideran que estos son una fuente de legislación?!… Somos de Dios y a Él regresamos.

«Entre las señales de la hora está la maldad de los vecinos, la ruptura de los parentescos, la negación de todo atributo divino a la espada de la lucha y la búsqueda de este mundo por la religión». Terminología: la búsqueda de este mundo se refiere a la búsqueda mediante artimañas y el fingimiento en la religión.

El jeque Al-Kurani en Muyam Ahadiz al-Imam Al-Mahdi (a) comenta: «Se han narrado hadices sobre la cuestión de la lucha. La interpretación de lo que dijo el Altísimo {hasta que deponga la guerra sus cargas} indica que la lucha durará hasta el Día de la Resurrección, o hasta que descienda Jesús, con él sea la paz. Los dos hadices se refieren a la facción de la nación del Profeta —bendígale Dios y a su familia— que continuará la lucha hasta que el Mahdi (a) aparezca y descienda Jesús —con ambos sea la paz. Por lo tanto, la negación de todo atributo divino a la lucha en el hadiz auténtico se refiere a la negación de todo atributo divino por parte de los gobernantes y de la mayoría de la nación, exceptuando a quienes Dios Altísimo haya protegido de esto», Muyam Ahadiz al-Imam Al-Mahdi (a), vol. 1, pág. 100.

Yo digo que la maldad de los vecinos y la ruptura de los parentescos se ha propagado en la sociedad y se han vuelto más famosos que el fuego de la ciencia. No hacen falta más comentarios. En cuanto a la negación de todo atributo divino a la lucha, pues esta una de las cosas adoptadas por los eruditos del mal, pues en lugar de dirigir a la gente hacia la otra vida la dirigen hacia este mundo. En cuanto a la búsqueda de este mundo a través de la religión, pues este es el hábito de los eruditos inoperantes (y aquí se derraman lágrimas) y a partir de ellos comienza la guerra contra el Imam Al-Mahdi (a).

Yo os pregunto, por Dios: ¿acaso creéis que el Comandante de los Creyentes (a), si estuviera hoy entre nosotros, haría una tregua con los americanos, o que aceptaría a los yazidíes, a los seculares y a los infieles para complacer a los infieles, o que aceptaría negar el atributo divino a la lucha? Definitivamente no. Por lo tanto, ¿dónde estáis vosotros y aquellos eruditos con respecto a la trayectoria de los imames? ¿O acaso creéis que como el Comandante de los Creyentes (a) ya ha muerto su camino es inevitablemente morir? ¿No creéis que el Imam Al-Mahdi está entre vosotros? ¿Acaso creéis que ha muerto o qué? ¿Acaso creéis que Dios dejaría a la Tierra sin un Argumento? Preguntaos a vosotros mismos cuál es vuestra creencia. Que cada uno se haga esta pregunta… {¿No es la maldición de Dios para los injustos?}.

De Abu Abdulá (a): «… Cuando la muralla de la mezquita de Kufa sea destruida en la esquina que da a la morada de Abdulá Bin Masud, cuando ocurra eso, desaparecerá el reino de los hijos de fulano. En cuanto al que la destruya, pues no la reconstruirá», Al-Bihar, vol. 52, pág. 210.

De Yabir que dijo: Dije a Abu Yafar (a): «… ¿Cuándo será esto?». Y él (a) dijo: «En el momento que ocurra eso, oh, Yabir, puede ser que los asesinatos entre Hira y Kufa no sean muchos…», Bihar al-Anwar, vol. 52, pág. 209.

A quien quiera negar o cuestionar si este ocurrió o no, le diría que recuerde el día que el sayed Sistani regresó de Londres. ¿Qué ocurrió? Como dice el refrán: “la cuerda está en el remolcador”.

Creo que nada ocurrió. Solo que la policía iraquí, la guardia nacional y las fuerzas ocupantes en la ciudad de Nayaf para recibir a Su Excelencia, el Sayed Sistani, abrieron fuego contra los vehículos que iban justo detrás del suyo. Luego continuaron matando ciudadanos desde el mediodía hasta la tarde. Y siguieron disparando contra la gente indefensa que había venido de diferentes provincias hasta la tarde y en todas direcciones en la ciudad de Nayaf. Y Su Excelencia, el Sayed Sistani, no movió un dedo, sino todo lo contrario. Después de unos días se colgaron anuncios con las palabras de Su Excelencia, el Sayed Sistani en los ingresos a la ciudad que decían que Él bendecía el trabajo de ellos e invitaban a bendecirlos en cada azalá.

De Yafar, hijo de Muhammad (a): «… La gente de una ciudad llamada Saystán (es decir, Sistán), para nosotros son gente de enemistad y enfermedad. Ellos son lo peor de la creación y de las criaturas. Sobre ellos caerá el tormento que cayó sobre Faraón, Hamán y Qarún. La gente de una ciudad llamada Ray es enemiga de Dios, enemiga de Su mensajero y enemiga de la Gente de su Casa. Consideran que la guerra contra la Gente de la Casa del Mensajero de Dios (s) es lucha santa y que sus bienes son como trofeos. Para ellos hay un tormento humillante en la vida de este mundo y en la otra vida. Para ellos hay un tormento duradero. La gente de una ciudad llamada Mosul es la peor sobre la faz de la Tierra. La gente de una ciudad llamada Az-Zaurá, construida en el Fin de los Tiempos, deseará nuestra sangre, se amigará por el odio a nosotros y se aliará a nuestros enemigos. Considerará que hacernos la guerra es un deber y que matarnos es obligatorio. ¡Oh, hijo, te advierto de ellos! Cuidado con ellos. Pues dos de ellos no se quedarán a solas con uno de tu gente sin proponerse matarlo», Al-Fusul al-Mahimma, vol. 3, Al-Hurr Al-Amili, pág. 263.

Del Musnad Ahmad, del Profeta (s): «Un varón llamado con el nombre de un animal gobernará el Hiyaz. Si lo ves desde lejos observarás estrabismo en su ojo, y si te acercas a él no verás nada en su ojo. Tiene un hermano llamado Abdulá que lo sucederá. ¡Ay de nuestros shiíes por él!». Lo repitió tres veces. «Anunciadme su muerte y os anunciaré la aparición del Argumento», libro Maitán wa Jamsún Alama, pág. 122.

Este es Fahd, el rey saudí con nombre de animal. En su ojo, desde lejos se ve el estrabismo pero desde cerca no tiene nada. No es fácil que estas características se junten en una persona. Y después de él ya ha gobernado Abdulá. Así que de la narración solo queda una cosa: la noticia de la muerte de Abdulá. Entonces, ¿dónde está el preparador que saldrá antes del Imam Argumento (a)? Las narraciones ya han mencionado que él sale casi seis años antes. ¿Y acaso alguno de vosotros se ha preguntado esto? Por supuesto que no. Porque habéis remplazado al Imam (a) con Yazid, con Omar, etc. No os habéis preparado para recibirlo, como no os habéis preparado para encontraros con Dios. Habéis vivido por este mundo vuestro y habéis arruinado vuestra otra vida. Habéis ennegrecido vuestros rostros por los pecados, por el amor propio, por el yo, por viles posiciones mundanales, etc. No habéis aplicado el tiempo en esperar al Imam (a) seriamente sin fanatismo o inclinaciones emotivas y pervertidas.

De Abu Basir que dijo: Escuché a Abu Abdulá (a) decir: «A quien me asegure la muerte de Abdulá le aseguraré el Qaim». Luego dijo: «Si muere Abdulá los hombres no se pondrán de acuerdo después de él en alguien y este asunto no acabará sin vuestro compañero, si Dios quiere. El reino de años se irá y se convertirá en un reino de meses y días». Entonces dije: «¿Y no se alargará?». Dijo: «Por supuesto que no», Bihar al-Anwar, vol. 52, pág. 210.

Hemos visto que el gobierno de tantos años se ha terminado gracias a Dios y que hoy vivimos en un gobierno de meses y años. Todo iraquí es testigo de esto, a sopesar. Pues, cuando el Consejo de Gobierno asumió sus facultades cambió de presidente cada treinta días, ¡y luego de eso acordaron en una persona por un período de ocho meses!, y así sucesivamente.

En esta narración también hay una clara indicación de que estamos en el tiempo del preparador principal del Imam Al-Mahdi (a), que precederá al Imam (a) durante un corto período, porque Abdulá actualmente gobierna el Hiyaz y ya es viejo y después de él solo el Qaim se hará cargo de este mandato. Además, el Imam As-Sadiq (a) confirmó que este mandato no se alargaría… {Di: «¿Acaso, entre vuestros socios, hay quien guíe a la verdad?». Di: «Dios guía a la verdad. Así pues, ¿es quién guía a la verdad de más derecho a ser seguido, o quien no guía si no es guiado? Entonces, ¿qué tenéis? ¿Cómo juzgáis?}, Sagrado Corán – sura «Yunus» (Jonás), 35… Por Dios, si no fuera porque estáis tan prendados de este mundo, por vuestro rechazo y desconfianza hacia la Gente de la Casa (a), habría en estos dos hadices anteriores suficiente para que busquéis a vuestro imam tan seriamente como buscáis el pan de cada día. Pero sois muertos vivos.

Si Bush, el inmoral, os dijera que hay un tesoro enterrado en una ciudad y que es del que lo encuentre, cavarías en toda esa ciudad y creeríais al inmoral por amor al dinero. Pues quien ama algo ciega su vista y he aquí que vosotros desmentís a la familia de Muhammad (a) por amor a este mundo y porque deseáis una larga continuidad en él. Pero, ¡ni por asomo! ¡Ni por asomo!

Del Comandante de los Creyentes (a), que en un largo sermón suyo dijo: «… La bandera se ha izado para el amalecita de Kirdán, y el árabe ha vencido a los países de los armenios y los eslavos, y Heraclio sometió en Constantinopla a los patriarcas sasánidas. Así que espera la aparición de aquel que habló a Moisés desde el árbol del monte. Él aparece claramente descubierto, visible y descriptivamente…», Mashariq Anwar al-Yaqin, Al-Hafid Rayab al-Bursi, pág. 265.

La entrega del gobierno al amalecita de Kirdán —es decir, a los kurdos— es una de las últimas señales, pues entre estas y la aparición descubierta —o sea, el levantamiento del Imam (a) con la espada— hay un pequeño periodo. Espero que la frase “así que espera la aparición de aquel que habló a Moisés desde el árbol del monte” no pase desapercibida al lector. Y debería preguntarse quién es el que habló a Moisés, {Y lo invitamos desde la ladera derecha del monte y lo acercamos en confidencia}, Sagrado Corán – sura «Mariam» (María), 52, talvez en esta haya una alusión al Yamani del Imam (a).

De Yabir Bin Abdulá, que dijo: «La gente de Iraq está a punto de no hacer ni un cafiz ni un dírham». Nosotros dijimos: «¿Cómo puede ser?». Dijo: «Por extranjeros, que lo impedirán». Luego dijo: «La gente de Sham está a punto de no hacer ni un dinar ni un midá». Dijimos: «¿Cómo puede ser?». Dijo: «Por los romanos», Sharh Ihqaq al-Haqq, vol. 29, del Sayed Al-Marashi, pág. 323.

En un largo sermón del Comandante de los Creyentes (a) se mencionan las señales de la sagrada aparición: «… En el puente que une Karj con Medina As-Salam se levantará un viento negro y una infamia destruirá en él a muchos seres humanos», Sharh Ihqaq al-Haqq, vol. 29, Sayed Al-Marashi, pág. 344.

De lo escrito por Abdulá Bin Bishar (el hermano de leche de Husein (a)): «Cuando Dios quiera que el Qaim de la familia de Muhammad aparezca empezará la guerra de sáfar a sáfar y en ese momento sale el Mahdi», As-Sirat Al-Mustaqim, 2/258.

Del Mensajero de Dios (s): «La aparición de hemorroides, la muerte súbita y la lepra son presagios de la hora», Bihar al-Anwar, vol. 52, pág. 269.

Del Comandante de los Creyentes (a), que en un sermón suyo dijo: «… Y lo que a mí no me sorprende del error de este grupo que se opone al argumento de su religión, es que no busquen un profeta, ni crean en las obras del sucesor, ni crean en lo oculto, ni perdonen una falta», Bishar al-Islam, pág. 62.

De Abu Abdulá (con él sea la paz) que dijo: «Antes del Qaim habrá dos muertes: una muerte roja y una muerte blanca hasta que de cada siete se vayan cinco. La muerte roja: la espada. Y la muerte blanca: la peste», Muntajab al-Anwar Al-Madía, del Sayed Bahá Ad-Din An-Nayafi, pág. 313.

De Alí, hijo de Abu Talib (a), cuando un hombre fue a él hablando de un largo hadiz sobre el Fin de los Tiempos: «… Y este le dijo: “¡Oh, Comandante de los Creyentes!, ¿y cómo haremos en ese tiempo?”. Y él dijo: «¡Huir! ¡Huir! Pues es que todavía la justicia de Dios será extendida sobre esta nación, mientras sus recitadores no dejen de inclinarse ante sus comandantes y mientras sus piadosos sigan sin desaconsejar a sus inmorales. Así que, si no lo dejan de hacer y luego de ser convocados dicen “no hay divinidad sino Dios”, Dios dirá desde su trono: “Habéis mentido. No habéis sido de los veraces”», Al-Gaiba de Numani, pág. 249.

Y ya, los recitadores se han inclinado ante sus comandantes. Casi se les rompe la espalda de tanto inclinarse. Y han dictaminado la obligación de participar en las elecciones y han rechazado la soberanía de Dios que es una de las necesidades de la doctrina. Las elecciones son una especie de juramento de lealtad (y se sabe que el juramento de lealtad no es sino para los infalibles) y a ellos no les preocupa a quién dan esta importancia, mientras las autoridades estén complacidas con ellos. Incluso dijeron que las elecciones eran más obligatorias que el ayuno y el azalá. La mayor catástrofe es que llevan a la gente a elegir de una lista que incluye a los nasibis, a los yazidíes y a otros, como los seculares y los enemigos de la religión. Así, el populacho, la gentuza los siguió, y llevaron a los yazidíes y a otros a las sillas del gobierno, mientras que los hombres de religión tenían el rol principal en asuntos como este.

Del Comandante de los Creyentes (a) que dijo: «… Hasta que el ausentado de mi descendencia se ausente de los ojos de la gente y los hombres se agiten por su pérdida, o su asesinato, o su muerte. La sedición se hará saber, las desgracias descenderán, los partidistas se combatirán encarnizadamente, la gente será fanática de su religión y acordarán en que el argumento se ha ido y en que el imamato es falso…», Al-Gaiba de Numani, pág. 133.

El acuerdo de los eruditos en oponerse al mandato de Dios (la designación divina) apoyando unánimemente la soberanía de los hombres (las elecciones) es como jurar lealtad a otro en lugar de al infalible designado por Él. Esto significa decir que la designación de Dios (el imamato) es falsa. Y fue porque preferían las elecciones antes que esperar al argumento (a) y ponerlo de modelo a él. Es más, talvez ni siquiera crean en su existencia más allá de la tinta sobre el papel.

 Así pues, han acordado en que el imamato es falso con sus acciones y palabras.

«Os albricio el Mahdi que será enviado a mi nación en momentos de desacuerdos entre los hombres y de terremotos. Él llenará la Tierra de equidad y justicia, como se ha llenado de opresión e injusticia», Muyam Ahadiz al-Imam Al-Mahdi (a), vol. 1, pág. 92.

Sobre esto, el Comandante de los Creyentes —con él sea la paz— dijo: «Su salida tiene diez señales. La primera de ellas es la rasgadura de las banderas en los callejones de Kufa. Luego el cierre de las mezquitas, la interrupción de la peregrinación, el eclipse, la erupción en Jurasán, la llegada del cometa, el languidecimiento de las estrellas, el tumulto, la agitación, y el asesinato y el saqueo. Estas son diez señales y de señal a señal habrá estupor. Si se completan estas señales nuestro Qaim se levantará», Ash-Shia wa ar-Raya, vol. 1, pág. 148…

Del Comandante de los Creyentes —con él sea la paz— en un largo hadiz dijo: «Esto tendrá signos y señales: la primera de ellas es el bloqueo de Kufa por emboscada y trinchera, luego la rasgadura de las banderas en las calles de Kufa, el cierre de las mezquitas cuarenta noches, el descubrimiento del altar, las banderas flameando sobre la mezquita más grande que se agita, el asesino y el asesinado en el fuego, el asesinato rápido, la muerte súbita, el asesinato del alma pura en las afueras de Kufa por setenta hombres. – narración relatada por un solo narrador», Nafs Ar-Rahman Fi Fadail Salmán – Mirza Husein An-Nuri At-Tabarsi, pág. 304.

Ya han sido rasgadas las banderas en las calles de Kufa que ha sido asediada en sus callejones desde diferentes flancos, y ya ha sido bloqueada Kufa en los combates que empezaron el 18 de safar de 1425 H. Y después de los combates de yumada y rayab que dejaron señales en el cementerio de la noble Nayaf se cumplió lo dicho.

Por el Comandante de los Creyentes (a): «Lo más asombroso de todo ocurrirá entre yumada y rayab». Entonces, se levantó un hombre y dijo: «Oh, Comandante de los Creyentes, ¿qué es lo que aún te puede asombrar?». Dijo (a): «Tu madre de luto por su hijo. ¿Y qué hay más asombroso que muertos abatiendo a cada enemigo de Dios, de su Profeta y de la Gente de su Casa?, y a esto se refiere esta aleya: {Oh, vosotros que habéis creído: no toméis como patronos a una gente con la que se ha enojado Dios. Ya han desesperado de la Otra Vida como desesperan los infieles de los compañeros de las tumbas}, Sagrado Corán – sura “Al-Muntahina” (La examinada), 13», Ilzam an-Nasib Fi Izbat al-Huyya al-Gaib, vol. 1, pág. 90.

Todos saben que muchos combatientes seguidores del Sayed Moqtada As-Sadr presentes en ese momento en el cementerio de la noble Nayaf informaron de varios incidentes de muertos saliendo de sus tumbas para pelear junto a ellos contra los enemigos de Dios, de su Mensajero y de la Gente de su Casa (a). Muchos de los que no aprobaban el combate contra los ocupantes negaron y desmintieron estos incidentes. Habrían sido perjudicados por los seguidores del Sayed Moqtada o beneficiados material o jurídicamente por la presencia de los ocupantes. Son el desecho de la sociedad y los traidores de la nación. El Comandante de los Creyentes no se olvidó de ellos en la narración anterior. Él sabía que ellos lo negarían, pues prohibió tomar como patronos a los enemigos de Dios y a quienes desesperan de los compañeros de las tumbas, citando la palabra del Altísimo: {Oh, vosotros que habéis creído: no toméis como patronos a una gente con la que se ha enojado Dios. Ya han desesperado de la Otra Vida como desesperan los infieles de los compañeros de las tumbas}, Sagrado Corán – sura «Al-Muntahina» (La examinada), 13.

Él es capaz de hacer resucitar el Día de la Resurrección y capaz de revivir a los muertos en este mundo, especialmente si el Comandante de los Creyentes lo predijo… Pero si el lector es de quienes no creen en el Día de la Resurrección ni en la potestad de Dios de hacer esto, le digo que arroje este libro de su mano porque no lo he escrito para que lo lean los simios o los cerdos.

Mezquita de Kufa

El cierre de las mezquitas cuarenta noches. Algo que ya ocurrió. Las puertas de las mezquitas se cerraron, y en especial las mezquitas de Kufa y de Sahla. El azalá se interrumpió en Kufa más de cuarenta días. Fue el 13 de Shaabán de 1426 H. que fui testigo del cierre de la puerta de la Gran Mezquita de Kufa con ladrillos. Cuando pregunté el motivo dijeron que “esto es por orden de las autoridades religiosas”. Ni Saddam (maldígalo Dios) tomó esta postura. {Ciertamente, Dios cumple su orden. Ya ha puesto Dios, para cada cosa, una cantidad}.

El cuanto al desacuerdo entre los shiíes y los eruditos de religión en particular, es una de las señales más importantes, uno de los motivos de la sagrada aparición y la más clara de las señales.


[1] nasibi: dícese de quien manifiesta hostilidad hacia la Gente de la Casa de la familia del Profeta o hacia sus adeptos. (N. del T.)

[2] Oportunista: aquél que dice: “Estoy con la gente, ¡donde sea que estén, yo estoy!”.


Del libro El Yamani prometido, el Argumento de Dios del jeque Haidar Az-Ziadi