El Adán terrenal, el pacto, el examen y la fe

Los ángeles ascendieron con el barro de la Tierra hasta el Cielo como se los ordenó Dios, que creó de éste, la imagen de Adán (con él sea la paz) en el Primer Cielo. Luego sopló en él el espíritu.  De esta manera, creó a Adán (con él sea la paz) o al alma de Adán (con él sea la paz) en el Primer Cielo, “el Paraíso de Adán (con él sea la paz)”. Luego se cumplió la voluntad de Dios de que Adán (con él sea la paz) descienda a la Tierra. Su alma descendió o fue hecha descender a la Tierra, e igualmente la de Eva (con ella sea la paz). Luego su alma permaneció merodeando en la Tierra, deambulando en ella y desempeñando labores que debía realizar; entre estas: encontrar la piedra de la alianza y llevarla, y entre estas: que Adán pida perdón, y que él y Eva circunvalen la casa. Su alma continuó en esta situación, deambulando y merodeando en la Tierra, hasta que Dios quiso conectarla con un cuerpo y que este cuerpo nazca llevando la primera alma de un ser humano sobre esta Tierra, e igualmente hizo con Eva (con ella sea la paz).

En esta narración se ve que Adán, al principio, no tenía un cuerpo material, sino que solamente tenía un cuerpo sutil o alma, pero que después de haber descendido a la Tierra se conectó con un cuerpo:

De Abu Abdulá As-Sadiq (con él sea la paz) que dijo: [Ciertamente Adán, cuando descendió del Paraíso y comió del alimento, sintió en su estómago una pesadez, entonces se quejó de esto a Gabriel (con él sea la paz) que le dijo: oh Adán, inclínate. Se inclinó, excretó y salió de él la pesadez].[1]

Luego Dios quiso que Adán y Eva se unieran físicamente, que formaran la primera familia adanida para formar la primera aldea agricultora, ya que Dios quiso que Adán siembre, que domestique y críe animales. Con Adán comenzó el curso de la humanidad, el curso de la agricultura y la cría de animales.

De Abu Yáfar (con él sea la paz) que dijo: [dijo el Mensajero de Dios (las salutaciones de Dios sean con él y su familia): ciertamente Dios Glorioso y Excelso, al hacer bajar a Adán (con él sea la paz) del Paraíso, le ordenó arar con sus manos y comer de su trabajo después de la dicha del Paraíso. Así pues, comenzó a atormentarse y lloró por el Paraíso durante doscientos años. Además, se quedaba prosternado ante Dios y no levantaba su cabeza durante tres días con sus noches].[2]

Su llanto fue de doscientos años, es decir, cuando su alma descendió a la Tierra por orden de Dios para que viva en la Tierra y antes de que su alma se conecte con un cuerpo material, y ya tuviera que sembrar, y domesticar y criar animales.

De Bukair Bin Ayana, que dijo: [pregunté a Abu Abdulá (con él sea la paz): ¿por qué razón Dios colocó la piedra en la esquina en la que está y no la colocó en otra? ¿Y por qué razón se la besa? ¿Y por qué razón salió del Paraíso? ¿Y por qué razón se estableció el pacto con los siervos y la alianza con él y no se estableció con otros? ¿Y cuál es la causa de ello? Infórmame, que Dios haga de mí tu rescate, pues he pensado en esto y me admira. Entonces le dijo: has preguntado y profundizado en el tema y lo has investigado, así pues, comprende la respuesta y descarga tu corazón, escúcheme tu oído, he de informarte si Dios quiere. Ciertamente Dios Bendito y Altísimo colocó la piedra negra que es una joya que salió del Paraíso hacia Adán (con él sea la paz). Fue colocada en esa esquina por razón del pacto. Eso fue así porque cuando fue tomada de los hijos de Adán, de sus lomos, la descendencia de ellos, Dios aceptó con ellos el pacto en ese lugar y en ese lugar apareció para ellos. De ese lugar desciende el ave al Qaim (con él sea la paz) y el primero en jurarle lealtad es esa ave, que es, por Dios, Gabriel (con él sea la paz). En esa estación apoya su espalda el Qaim, ella es la Autoridad y la evidencia del Qaim, es la testigo de quien parta con él de ese lugar, la testigo de quien cumpla el pacto y la alianza que Dios Glorioso y Excelso aceptó con sus siervos. En cuanto a besarla y recibirla, pues es por razón de la alianza, como restablecimiento de esta alianza y este pacto, como restablecimiento del juramento de lealtad, para que cumplan con la alianza que Dios aceptó con ellos en este pacto. Así pues, cada año llegan a ella y cumplen con esta alianza por lo que se les confió. ¿Acaso no ves que dices “lo que se me ha confiado, lo he realizado y con el pacto que me he comprometido, atestiguad mi comparecencia”? Por Dios, que esto no lo cumple ninguno que no sea de nuestros shias y ninguno que no sea de nuestros shias mantiene esta alianza y pacto, pues ellos llegan a ella y ella los reconoce y les cree, mientras que otros llegan a ella y ella los rechaza y los desmiente. Así que nadie los mantiene excepto vosotros. Y esto, para vosotros y por Dios, es un testimonio en vuestro favor. Por Dios, que esto es un testimonio contra la vergüenza, la irreligiosidad y la infidelidad. Es el argumento fundamental de Dios contra ellos que el Día del Levantamiento ha de venir con una lengua parlante y dos ojos en su primera imagen que la criatura reconoce y no niega. Da testimonio de quien ha partido hacia ella y renueva la alianza y el pacto que tiene. Preserva la alianza y el pacto, cumple lo que se le ha confiado, da testimonio contra cada quien que lo haya negado, que haya sido ingrato y que haya olvidado el pacto por infidelidad y negación.

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En cuanto a la razón de que Dios la haya sacado del Paraíso, pues ¿acaso tienes idea de lo que era la piedra? Dije: No. Dijo: era uno de los ángeles grandiosos junto a Dios, que cuando Dios hizo el pacto con los ángeles, ese ángel fue el primero en creer en él y en aceptarlo. Así pues, Dios lo adoptó como secretario sobre toda su creación y lo consolidó con el pacto, lo consignó junto a éste y subyugó a la creación a que cada año renueven junto él la confirmación del pacto y la alianza que Dios, Glorioso y Excelso, aceptó de ellos. Luego Dios lo puso junto a Adán en el Paraíso. Éste le recordaba cada año el pacto y la renovación de la confirmación junto a él. Cuando Adán desobedeció y salió del Paraíso, Dios le hizo olvidar la alianza y el pacto que Dios había aceptado de él con la descendencia de Muhammad (las salutaciones de Dios sean con él y su familia) y con su sucesor (con él sea la paz). Los dejó perdidos y confundidos. Y cuando Dios aceptó el arrepentimiento de Adán convirtió a este ángel en la imagen de una perla blanca y la lanzó del Paraíso a Adán (con él sea la paz) cuando él estaba en las tierras de la India. Cuando él la observó lo presintió, pero no reconoció más que una joya y Dios, Glorioso y Excelso, la hizo hablar. Y esta le dijo: oh Adán, ¿no me reconoces? Dijo: No. Dijo: claro, el demonio se ha apoderado de ti y te ha hecho olvidar el recuerdo de tu Señor. Luego cambió a la imagen que tenía junto a Adán en el Paraíso y le dijo a Adán: ¿dónde está la alianza y el pacto? Entonces Adán se exaltó, recordó el pacto y lloró. Se inclinó hacia ella, la besó y renovó la confirmación con la alianza y el pacto. Luego Dios, Glorioso y Excelso, la convirtió en una joya de piedra, una perla blanca pura que brillaba. Entonces Adán (con él sea la paz) la cargó sobre su hombro homenajeándola sublimemente. Cuando estuvo cansado de cargarla, Gabriel (con él sea la paz) la cargó hasta llegar a la Meca. Y aún la acompaña en la Meca, renovando su confirmación, cada día y cada noche.

Luego, Dios, Glorioso y Excelso, al construir la Kaaba, colocó la piedra en ese lugar; porque cuando Él, Bendito y Altísimo, aceptó el pacto de la descendencia de Adán, lo aceptó en ese lugar. En ese lugar entregó al ángel el pacto y por eso fue colocada en esa esquina. Adán se apartó del lugar de la casa hacia Safa y Eva hacia Marwa y la piedra se colocó en esa esquina. Cuando Adán observó desde Safa que la piedra había sido colocada en la esquina proclamó la grandeza de Dios, su unicidad y lo glorificó. Así se inauguró la tradición de proclamar la grandeza de Dios y de dirigirse desde Safa a la esquina en la que está la piedra. Así pues, Dios depositó en él el pacto y la alianza sin los demás ángeles; porque cuando Dios, Glorioso y Excelso, aceptó el pacto por su señorío, por la profecía de Muhammad (las salutaciones de Dios sean con él y su familia) y por la sucesión de Alí (con él sea la paz), los ángeles agolparon sus flancos. El primero y más rápido en la confirmación fue ese ángel, no había entre ellos mayor amor por Muhammad y la familia de Muhammad (las salutaciones de Dios sean con él y su familia) que el de él. Por eso Dios lo eligió entre ellos y le entregó el pacto. Él ha de venir el Día del Levantamiento con una lengua parlante y ojos observadores dando testimonio de todo el que partió hacia ese lugar y preservó el pacto].[3]


[1] Fuente: Ar-Rawandi, Qasas Al-Anbiya, pág. 50.

[2] Misma fuente.

[3] Fuente: Kulayni, Al-Kafi, vol. 4, págs. 184-186; y As-Saduq, Allala Ash-Sharai, vol. 2, págs. 429-431.


Del libro La ilusión del ateísmo del Imam Ahmed Alhasan (a)