La edad de Adán según la religión y la edad científica de los fósiles del ser humano sobre la Tierra

La edad de Adán según la religión o digamos la fecha de su presencia como ser humano que vive sobre la Tierra representa un pequeño número frente a la edad del ser humano terrestre descubierta científicamente, pues según el texto bíblico, por ejemplo, la edad de Adán o del ser humano sobre la Tierra está solo entre los  y  años.

[1 Este es el libro de las generaciones de Adán. El día que Dios creó al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.

2 Varón y hembra los creó; y los bendijo, y los llamó Adán el día en que fueron creados.

3 Cuando Adán había vivido ciento treinta años, engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y le puso por nombre Set.

4 Y los días de Adán después de haber engendrado a Set fueron ochocientos años, y engendró hijos e hijas.

5 El total de los días que Adán vivió fue de novecientos treinta años, y murió.

6 Y Set vivió ciento cinco años, y engendró a Enós.

7 Y vivió Set ochocientos siete años después de haber engendrado a Enós, y engendró hijos e hijas.

8 El total de los días de Set fue de novecientos doce años, y murió.

 9 Y Enós vivió noventa años, y engendró a Cainán.

10 Y vivió Enós ochocientos quince años después de haber engendrado a Cainán, y engendró hijos e hijas.

11 El total de los días de Enós fue de novecientos cinco años, y murió.

12 Y Cainán vivió setenta años, y engendró a Mahalaleel.

13 Y vivió Cainán ochocientos cuarenta años después de haber engendrado a Mahalaleel, y engendró hijos e hijas.

14 El total de los días de Cainán fue de novecientos diez años, y murió.

15 Y Mahalaleel vivió sesenta y cinco años, y engendró a Jared.

16 Y vivió Mahalaleel ochocientos treinta años después de haber engendrado a Jared, y engendró hijos e hijas.

17 El total de los días de Mahalaleel fue de ochocientos noventa y cinco años, y murió.

18 Y Jared vivió ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.

19 Y vivió Jared ochocientos años después de haber engendrado a Enoc, y engendró hijos e hijas.

20 El total de los días de Jared fue de novecientos sesenta y dos años, y murió.

21 Y Enoc vivió sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.

22 Y Enoc anduvo con Dios trescientos años después de haber engendrado a Matusalén, y engendró hijos e hijas.

23 El total de los días de Enoc fue de trescientos sesenta y cinco años.

24 Y Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.

25 Y Matusalén vivió ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec.

26 Y vivió Matusalén setecientos ochenta y dos años después de haber engendrado a Lamec, y engendró hijos e hijas.

27 El total de los días de Matusalén fue de novecientos sesenta y nueve años, y murió.

28 Y Lamec vivió ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo.

29 Y le puso por nombre Noé, diciendo: Este nos dará descanso de nuestra labor y del trabajo de nuestras manos, por causa de la tierra que el SEÑOR ha maldecido.

30 Y vivió Lamec quinientos noventa y cinco años después de haber engendrado a Noé, y engendró hijos e hijas.

31 El total de los días de Lamec fue de setecientos setenta y siete años, y murió.

32 Y Noé tenía quinientos años, y engendró a Sem, a Cam y a Jafet].[1]

Interpretan de este texto que la edad del ser humano no excede los siete mil años sobre la Tierra.

«Algunos sostienen que los fósiles han demostrado la existencia de huesos humanos de un tiempo de más de un millón de años, mientras que es evidente por esta tabla que la edad del ser humano sobre la Tierra no es superior a los 6000 o 7000 años. La respuesta a eso es un cálculo matemático donde encontramos que la población mundial actual no puede ser el fruto de más de 6000 años sobre la Tierra. Pues si asumimos que cada familia da a luz aproximadamente a 3 niños, si deducimos un alto porcentaje de muertos por causas naturales o desastres naturales y guerras… y si la historia del ser humano se remonta a un millón de años, el censo de seres humanos, si hubiera comenzado con un solo ser humano hace un millón de años, que el espacio de la Tierra se multiplicara miles de veces no sería suficiente para que albergarlos. Tal vez los huesos existentes sean de mamíferos de forma humana, pero sin el aliento que proviene de la boca de Dios».[2]

Así que Antonios Fekry determina —como los demás— que la edad del ser humano o de Adán sobre la Tierra no supera los  años. Sin embargo, su cálculo del hipotético censo poblacional es desde luego, un cálculo demasiado ingenuo, ya que no tomó en consideración muchas cuestiones relacionadas con la reproducción y la supervivencia. Por ejemplo, la vida primitiva y cruel que llevaba el ser humano en África o antes de la agricultura, cuando las enfermedades, la presencia de depredadores y la dificultad para conseguir alimento y cazar bastaban para poner un límite al número de humanos que en ciertos períodos llegaban al límite de la extinción. Si el ser humano no hubiera sido expuesto en África a un duro proceso de selección natural, poniéndolo en situaciones al borde de la extinción, el cerebro no habría evolucionado de esta manera y durante un período tan breve del tiempo evolutivo.

En lo que respecta a los relatos, pues son pocos los que definen esta fecha. Algunos eruditos sunnis ya han determinado el período desde Adán limitándose a siete mil años.

Hoy tenemos información de la edad del ser humano detectada científicamente sobre la Tierra según los fósiles de los que se disponen. Si nos limitamos al Homo erectus o al ser humano erguido, que tenía forma de ser humano, cuerpo erguido, casi sin pelaje, que conocía el fuego y que tenía algunos instrumentos de pesca, tendremos que la edad humana abarca aproximadamente dos millones de años. Este número no corresponde con la edad mencionada de Adán según la religión, aunque se duplique, además de que científicamente, el Homo erectus no enterraba a sus muertos y su figura era diferente a la figura del hombre actual. Esto es algo que no se ajusta a Adán ni a sus hijos (con ellos sea la paz), de quienes el Corán establece que Dios les enseñó a enterrar a los muertos:

{Y recítales la noticia de los dos hijos de Adán con la verdad, cuando ambos ofrecieron una oblación y fue aceptada de uno de ellos dos y no fue aceptada del otro. Dijo: «Ciertamente, he de matarte». Dijo: «Dios acepta de los devotos» * Así pues le subyugó su alma el matar a su hermano y le mató. Y amaneció siendo de los perdedores * Así pues envió Dios un cuervo que escarbó en la tierra para que vea como sepultar el cadáver de su hermano. Dijo: «Oh, ay de mí. ¿Acaso soy incapaz de ser como este cuervo?» Entonces enterró el cadáver de su hermano y fue de los arrepentidos}.[3]

Aunque nos limitemos al Homo sapiens o ser humano inteligente, tendríamos a lo sumo unos 200 mil años aproximadamente. Este período de tiempo no se ajusta a la edad de Adán (con él sea la paz) según la religión, sabiendo que el Homo sapiens estuvo aproximadamente cien mil años confinado en África y que no enterraba a sus muertos, ya que la evidencia más antigua del entierro de muertos con respecto al Homo sapiens fue fuera de África y hace cien mil años. Probablemente haya sido un grupo de Homo sapiens que emigró a Palestina y se extinguió. Adán y los profetas posteriores a él no estaban en África y enterraban a sus muertos, según el texto religioso.

En líneas generales, científicamente hoy, no se puede en ningún caso considerar que somos Homo erectus. Hay una gran diferencia en el tamaño del cerebro y las facultades intelectuales entre nosotros y ellos. Por consiguiente y definitivamente, Adán no es de los Homo erectus. Esto niega categóricamente que Adán (con él sea la paz) se remonte al período anterior a la existencia del Homo sapiens, es decir, hace  mil años. Además, de estos  mil años, más de  mil años el Homo sapiens estuvo confinado a África. Era primitivo en su vida y no enterraba a sus muertos. Es más, el Homo sapiens no se completó como un organismo totalmente idéntico al hombre moderno sino hasta hace cien mil años aproximadamente, por lo tanto, el Adán (con él sea la paz) mencionado en el texto religioso, científicamente, no pudo haber existido físicamente sobre la Tierra sino después de la fecha  mil antes de Cristo. Sin embargo, en todo caso, tuvo un tramo evolutivo humano que se extiende millones de años y esto significa, definitivamente, que tuvo dos padres.

“The evolutionary dividing line between Homo erectus and modern humans was not sharp.

It extended over several hundred thousand years during the middle of the Pleistocene Epoch.

Adding to the confusion about this important transitional period is the fact that some regions were ahead of others in the process of evolving into our species.

The evolutionary changes above the neck that would lead to modern humans may have begun in Southern Europe and East Africa 800,000 − 700,000 years ago.

Elsewhere in the Old World, this change apparently began around 400,000 years ago or later.

The transition to our species, Homo sapiens, was not complete until around 100,000 years ago and even later in some regions.”

«La línea divisoria evolutiva entre el Homo erectus y los humanos modernos no es fina.

Se extendió durante varios cientos de miles de años durante la mitad de la Época del Pleistoceno.

Además de la confusión acerca de este importante período de transición está el hecho de que algunas regiones estaban por delante de otras en el proceso de evolución hacia nuestra especie.

Los cambios evolutivos por encima del cuello que llevarían a los seres humanos modernos podrían haber comenzado en el sur de Europa y África oriental 800.000-700.000 años atrás.

En otras partes del Viejo Mundo, este cambio aparentemente comenzó hace unos 400.000 años o más tarde.

La transición a nuestra especie, el Homo sapiens, no fue completa hasta hace alrededor de 100.000 años e incluso más tarde en algunas regiones».[4]

Ilustración 5: Cronología de la evolución del Homo erectus, Homo heidelbergensis, neandertal, y Homo sapiens hasta el humano moderno Fuente: O’ Neil, Homo heidelbergensis

Ilustración 5: Cronología de la evolución del Homo erectus, Homo heidelbergensis, neandertal, y Homo sapiens hasta el humano moderno

Fuente: O’ Neil, Homo heidelbergensis

La investigación sobre Adán (con él sea la paz) en la historia de un Homo sapiens que puede coincidir con el texto religioso, está enmarcada en el período en el que emigró el grupo seleccionado desde África hasta la península arábiga, y en el posterior, es decir, hace aproximadamente setenta mil años.

Todos los seres humanos actualmente presentes sobre la Tierra, según el análisis genético, pertenecen a ese pequeño primer grupo que emigró desde África hasta la península arábiga hace aproximadamente setenta mil años, excepto unas pocas tribus africanas que se consideran descendientes del Homo sapiens que permaneció en África.

Dado que algunas migraciones humanas hacia Asia y Europa se remontan a casi cuarenta o sesenta mil años respectivamente, se tratan de grupos de la descendencia de los grupos que emigraron primero desde África hasta la península arábiga. Si quisiéramos decir, según la religión, que todos los presentes sobre la Tierra hoy son físicamente de la descendencia de Adán (con él sea la paz) —salvo algunas tribus africanas— y que Adán es de la descendencia del grupo que emigró primero desde África, entonces tendríamos que Adán (con él sea la paz) sería hijo del grupo que emigró en el período de tiempo posterior a la migración hacia la península arábiga. Luego el resto del pequeño grupo se habría extinguido quedando Adán y su descendencia, quienes se habrían reproducido y emigrado hacia el resto de la Tierra.

Podemos imaginar muchas causas científicas que condujeran a la extinción de esos primeros grupos en la península arábiga, especialmente cuando no estaban preparadas para vivir excepto en su región meridional, la cual contenía manantiales de agua que rápidamente fueron cubiertos por el agua salada del mar. Es decir, que el Adán que coincide con el texto religioso y los hechos científicos, no pudo haber existido hace setenta mil años en ningún caso. De hecho, según algunos textos religiosos, debería haber venido de la descendencia del grupo que emigró de África a la península arábiga. El siguiente texto religioso aclara que ese grupo africano de Homo sapiens de África peregrinó dos mil años antes del advenimiento de Adán, es decir, que eran poblaciones encomendadas a servir a Dios según sus condiciones, posibilidades y comprensión.

De Zurara, que dijo: dije a Abu Abdulá (con él sea la paz): [que Dios haga de mí tu rescate, te he estado preguntando sobre la peregrinación durante cuarenta años y tú me sigues respondiendo. Y él le dijo: oh Zurara, una casa a la que se ha peregrinado durante dos mil años antes de Adán, ¿y tú quieres que se terminen sus cuestiones en cuarenta años?].[5]

Por lo tanto, la realidad científica y este texto nos llevan a que Adán nació de una familia designada, proveniente de emigrantes, pero de un nivel de tipo psicológico inferior al de Adán y sus hijos.

Hasta la historia sumeria aclara en algunos textos que han llegado a nosotros, que los orígenes de los sumerios se remontan al grupo que emigró de África, ya que los sumerios llamaban a sus antepasados “los de cabeza negra”.

«Cuando An, Enlil, Enki y Ninhursag hubieron formado a la gente de cabeza negra, la vegetación se desarrolló, lozana, sobre la Tierra».[6]

Podemos entender por esta frase que el color de sus antepasados era negro.

Por lo tanto, Adán era de la descendencia de los que emigraron. Él y sus hijos se asentaron en el valle del golfo. Luego ocurrió el conflicto mencionado religiosamente como el incidente del asesinato de Abel y el destierro de Caín a las montañas, o sea, a la región más elevada del valle fértil (el golfo actual) o suroeste del Irán actual. Luego el grupo expulsado se extendió a Asia, a Europa y al resto del mundo. Algunos de la descendencia de los que estaban en el valle en otro tiempo les siguieron y se mezclaron con ellos. Dado que el valle se inundó, un pequeño grupo de hombres justos que se había quedado en el valle salió y comenzó de nuevo en el centro y sur del Iraq actual. Quizás la causa de que los sumerios se refieran a ellos como a los que quedaban de la descendencia del ser humano y de la expresión religiosa similar por la cual se comprende que ellos eran las únicas personas que se salvaron del diluvio, sea que ellos fueron el único grupo que quedó de la descendencia de Abel, de Set y de los hombres justos de la descendencia de Adán, que no mezclaron su genealogía con la descendencia de Caín, los impíos de la descendencia de Adán.

Además, con respecto a las demás personas de las cuales no podemos decir que físicamente sean de la descendencia de Adán, como algunas tribus africanas cuyos orígenes no pertenecen al grupo que emigró, pueden ser de la descendencia del alma de Adán en etapas posteriores al nacimiento de Adán (con él sea la paz), es decir, que nacieron en una etapa determinada como individuos a los cuales se trasmitieron —mientras estaban en el vientre— almas que fueron tomadas en la Aspersión[7] de Adán (con él sea la paz) y representan su descendencia de alma en la creación que tuvo lugar en el Paraíso o Primer Cielo.

Mapa que ilustra el éxodo del Homo sapiens o humano moderno desde África al resto de la tierra pasando a través del valle fértil – Este mapa del National Geographic ha sido modificado.

[1] Antiguo Testamento – Génesis 5:1-32.

[2] Comentario de El Libro Sagrado, Antiguo Testamento – Reverendo Antonios Fekry: “Génesis 5”.

[3] Sagrado Corán, sura «Al-Maida» (La mesa servida), 27. 30-31.

[4] Dennis O’ Neil, Homo heidelbergensis, 2011. Disponible en:

http://anthro.palomar.edu/homo2/mod_homo_1.htm. Dennis O’ Neil es Profesor Emérito de Antropología en el Departamento Universitario del Palomar de Ciencias del Comportamiento, en San Marcos, California. Dennis O’ Neil Professor Emeritus of Anthropology Behavioral Sciences Department Palomar College San Marcos, California.

http://anthro.palomar.edu/oneil/

[5] Fuente: Al-Hurr Al-Amili, Wasail Ash-Shia, “Libro de la peregrinación”, vol. 11, pág. 12.

[6] Fuente: Samuel Noah Kramer, La Historia empieza en Sumer (From the Tablets of Sumer) (1956), pág. 119 – Ediciones Orbis, S. A. Traducción del inglés: Jaime Elías. Barcelona.

[7] La Aspersión o Mundo de la Aspersión es la traducción de la palabra árabe Ad-Darr (الذر) y este mundo corresponde al mundo de las almas – N. del T.


Del libro La ilusión del ateísmo del Imam Ahmed Alhasan (a)