Giordano Bruno y Galileo Galilei

INFINITAS TORTUGAS[1]

Los mensajeros del cielo han sido combatidos por los hombres de religión de sus épocas que buscaban ganancias a través de la religión. ¡¿Cuándo se darán cuenta de esto los hombres para no volver a caer en la misma trampa?!

Giordano Bruno y Galileo Galilei:

Retrato de Giordano Bruno. Litografía realizada en el siglo XVI. Civica Raccolta delle Stampe Archille Bertarelli, Milán.

Giordano Bruno vivió entre 1548 y 1600, fue un filósofo italiano que creía en la traslación de la Tierra alrededor del Sol y promulgó la teoría copernicana de la traslación de la Tierra. Fue encarcelado por los hombres de la religión de la Iglesia Cristiana, luego le cortaron la lengua y lo mataron después de torturarlo porque había dicho que la Tierra giraba alrededor del Sol, cuando los hombres de la Iglesia creían que el Sol y los planetas eran los que giraban alrededor de la Tierra.

Galileo Galilei vivió entre 1564 y 1642, daba clases de matemáticas en la Universidad de Pisa. A comienzos del siglo XVII observaba el cielo con un telescopio que él mismo había construido y descubrió que la Tierra giraba alrededor del Sol, pero la Iglesia Católica consideraba estas palabras, simplemente, como una teoría que contradecía al libro sagrado. Entonces juzgaron a Galileo y lo acusaron de herejía, la acusación de la Iglesia que no variaba para ninguno que se opusiera a ella. Y encarcelaron a Galileo, luego le pusieron en detención domiciliaria y se le prohibió enseñar o dar clases. Prohibieron sus libros hasta que murió en su casa, oprimido por los hombres de la religión, los sabiondos que entendían todas las cosas, ¡que entendían muy bien que la Tierra jamás se movió! ¡¿Y acaso algún cristiano de esa época creería que Galileo, el hereje —según la Iglesia—, comprendería más que los científicos cristianos de la religión, dueños de la ecuación teológica mágica que nadie puede comprender y que dice que Dios es una expresión de tres hipóstasis diferenciadas, que cada una de ellas es una divinidad absoluta, que una envía a la otra y que aun así son una?! ¡Ecuación teológica mágica sin color ni sabor ni olor con la que pudieron convencer hasta hoy a más de mil millones de cristianos a pesar de que su falsedad es clara como es claro que ! ¡¿Entonces cómo no habrían de poder convencer al pueblo cristiano de una falsedad dicha por un hereje insignificante que dice que la Tierra se mueve —como Galileo— durante cientos de años?!

Portrait of Galileo Galilei – Justus Sustermans, 1636

El resultado: la Iglesia se disculpa oficialmente con Galileo, pero después de cientos de años de su muerte y después de que quedara demostrado para todos los hombres el hecho de la traslación de la Tierra. Así que finalmente la Iglesia admitió, aunque involuntariamente, que la Tierra se mueve, antes de que sus seguidores la abandonaran.

La Iglesia Católica se disculpa con Galileo en el siglo XX y le absuelve de su gran crimen que fue decir: “la Tierra se mueve”.

¡Casi cuatro siglos, cuatrocientos años y finalmente Galileo es un criminal absuelto de su crimen! ¡Su crimen, que fue decir que la Tierra se mueve alrededor del Sol! ¡Ahora Galileo ya no es un hereje! ¡Ahora, según la Iglesia, las palabras de Galileo ya no son una herejía! Por lo tanto, ¡Giordano Bruno fue asesinado por decir la verdad y la Iglesia fue la asesina que derramó sangre inocente! Como conclusión, la herejía fueron las declaraciones de la Iglesia que contradijeron las palabras de Galileo. Por lo tanto, la Iglesia fue la hereje durante casi cuatro siglos.

Y la pregunta ahora es: ¿acaso podría ser, cristianos del mundo, que vuestra iglesia también sea la hereje en el caso de la divinidad de Jesús, del Espíritu Santo y del Padre, y en que sean tres hipóstasis, especialmente cuando hay cristianos que se oponen a esto? ¡¿Podría ser que descubráis un día que San Arrio, considerado por la Iglesia un hereje por negar la divinidad absoluta de Jesús, no haya sido un hereje, y que os deis cuenta que la Iglesia que combatió a Arrio, ha sido la hereje también, como en el caso de Bruno y Galileo?!

Temo que este día llegue demasiado tarde como para que haya una oportunidad de corregirlo o intentar corregirlo. ¿Acaso no cabe a cada cristiano buscar hoy la realidad estando aún con vida? Buscad por vosotros mismos en vez de seguir la opinión de la Iglesia que ha confirmado ahora, según sus propias declaraciones, haber sido una hereje en el caso de Galileo durante casi cuatro siglos.

Como quien saca a apacentar sus rebaños cuando los pastores ya regresan y ya ha anochecido, encontramos en los grandes eruditos wahabis, la anécdota de Galileo en la segunda mitad del siglo XX. De acuerdo con ellos, no creo que supieran algo de él, si no, le acusarían de politeísmo mayor: contradecirles y decir que la Tierra se mueve. La anécdota de ellos se resume en fetuas que reflejan una completa ignorancia, pues después de que el ser humano ha llegado a la Luna en el siglo XX y regresado con imágenes de la Tierra trasladándose, está claro para los grandes eruditos wahabis que la Tierra jamás se movió. Con vosotros, las fetuas:

«Pregunta: Que Dios os bendiga. Esta pregunta es de la oyente Ibtisam Muhammad Ahmed de Iraq, de Al-Anbar. Ella dice: ¿Cuál es el significado de las palabras del Altísimo: {y has de ver las montañas, que tú consideras sólidas, pasar como pasan las nubes, obra de Dios, que hizo con maestría toda cosa, ciertamente, está informado de lo que hacéis}? [Sagrado Corán, sura «An-Naml» (La hormiga), 88]. ¿En este versículo se demuestra la validez de la traslación de la Tierra?

Respuesta: del Jeque Ibn Uthaymeen: …nosotros decimos que la teoría del universo de la variación de la noche y el día por la traslación de la Tierra alrededor del Sol, es una teoría falsa que contradice el significado literal del Corán… luego el Profeta (s) lo confirmó al decir a Abu Dharr (que Dios se complazca de él) y ya se había puesto el Sol, “¿Sabes a dónde se va?” dijo: “Dios y Su Mensajero saben más” dijo: “Pues va a prosternarse debajo del Trono” hacia el final del hadiz y esto es evidencia de que es el Sol el que se mueve alrededor de la Tierra, por sus palabras “¿sabes a dónde se va?” Y en el mencionado hadiz dice: “Y si tiene permiso, si no, se hubiera dicho, ‘Regresa a dónde queráis’ y saldría de su poniente”. Esto es una evidencia de que es el Sol el que se mueve alrededor de la Tierra, y es obligatorio que el creyente crea esto en virtud de lo aceptado de las palabras de su Señor el Sabio en todo, sin consideración por estas teorías escritas que el tiempo volteará y sepultará como sepultó las otras teorías obsoletas, esto es lo que creemos sobre este tema… y lo importante es que es obligatorio para nosotros con respecto a esta cuestión, que creamos en que el Sol gira alrededor de la Tierra y que la variación de la noche y el día no es por causa de la traslación de la Tierra, sino por la traslación del Sol alrededor de la Tierra».[2]

Observad a Ibn Uthaymeen en el siglo XX decir que la traslación de la Tierra alrededor del Sol es una teoría obsoleta, y que el tiempo volteará y sepultará. Sin embargo, resulta que vemos que el tiempo volteó a Ibn Uthaymeen, dejándolo obsoleto y sepultado. En cuanto a la traslación de la Tierra alrededor del Sol, pues todo el mundo lo cree hoy, excepto algunos pobres engañados por Ibn Uthaymeen y sus acólitos. ¡Lamentablemente algunos de ellos han estudiado física y siguen creyendo que la Tierra no se mueve!

E Ibn Baz dice lo mismo que Ibn Uthaymeen:

 «De Abdulaziz Bin Abdulá Bin Baz… como he confirmado en los artículos trasmitidos del erudito Ibn Al-Qayyim (que Dios tenga misericordia de él) que prueban la esfericidad de la Tierra. En cuanto a su traslación, pues ya la he negado y he explicado las evidencias de su falsedad, pero no declaro infiel a quien la afirme. Sí llamo infiel a quien diga que el Sol está fijo y sin movimiento; porque decir esto choca con lo explícito del Sagrado Corán y las tradiciones purificadas y auténticas que confirman que el Sol y la Luna, sí se mueven».[3]

 Está claro, por sus palabras, que con la traslación del Sol se refiere a que gira alrededor de la Tierra como la Luna, porque él cree en la inmovilidad de la Tierra y no en su traslación, creyendo esto no hay forma de que se produzca la noche y el día a menos que el Sol gire alrededor de la Tierra.

Deberían reconsiderar, quienes sigan a estos y juzguen por su religión, tomarlos como referencia, pues ya han dicho que la traslación de la Tierra alrededor del Sol es una teoría obsoleta, falsa e incorrecta, luego de que se os ha aclarado ahora que lo obsoleto es lo que ellos dicen y creen. ¿Podríais verificarlo vosotros mismos antes de que sea demasiado tarde? Tal vez lo que ellos dicen sobre la falsedad del califato de Dios en Su Tierra después del Mensajero de Dios, Muhammad (bendígale Dios y a su familia) sea como lo que ellos dicen: que la Tierra nunca se mueve… la Tierra, de la cual dijeron Ibn Uthaymeen, Ibn Baz y los eruditos wahabis que no se mueve, ¡así que, cuidado con que se os haga evidente mañana, en la resurrección cuando no os sirva el arrepentimiento, la validez del califato de Dios en Su Tierra después del Mensajero Muhammad (bendígale Dios y a su familia) y que lo que dicen sobre esto Ibn Uthaymeen e Ibn Baz no es correcto, cuando ya han dado vuelta la cuestión y han colocado al Sol girando alrededor de la Tierra:

«y lo importante es que es obligatorio para nosotros con respecto a esta cuestión, que creamos que el Sol gira alrededor de la Tierra y que la variación de la noche y el día no es por causa de la traslación de la Tierra sino por la traslación del Sol alrededor de la Tierra».

Que Dios corrija vuestra situación, a vosotros que seguís a los que son como estos, tened cuidado, tal vez esta gente ya os ha puesto cabeza abajo la religión, como hicieron con la Tierra y el Sol.

Me detendré aquí, en los tres casos famosos (Galileo —la traslación de la Tierra, los hombres de la religión de la Iglesia y la religión wahabi), y solamente lo que pido a quien lea esto es que lo recuerde con todo lo que significa, como una lección para cuando lleguemos al debate de las opiniones de los hombres de la religión sobre la teoría de la evolución y el desarrollo.


[1] Cuenta la historia, que en cierta ocasión el filósofo y matemático Bertrand Russell (Reino Unido, 1872-1970) estaba dando una conferencia sobre la traslación de la Tierra alrededor del Sol, y una anciana se levantó y le dijo: “Lo que usted dijo es un disparate. La Tierra se sostiene sobre el caparazón de una tortuga”. Y él le preguntó: “¿Y la tortuga sobre qué se sostiene?”. Y ella dijo: “Se cree usted muy agudo, joven”, replicó la anciana. “Pero hay infinitas tortugas”.

Ni esta anciana ni otros como ella han aparecido con “tortugas” por cuenta propia —las han tomado de los hombres de la religión de su época. Y realmente, las tortugas de los hombres de la religión son muy numerosas, infinitas en todos lados, tortugas instaladas para todo aquel que no quiera emplear su intelecto de forma correcta para conocer la realidad como es, no como la heredaron de sus antepasados ni como se la vendieron los aviesos hombres de la religión en cada época. Examinaremos en el capítulo primero algunas de las tortugas que los hombres de la religión han vendido y continúan vendiendo con otra forma, o con un nuevo engaño.

[2] Muhammad Ibn Uthaymeen (1925-2001) fue un erudito saudita sunni. Recibió su educación islámica de los eruditos sunnis y se convirtió en profesor en varias instituciones religiosas. Fue considerado un conservador y un prominente líder del movimiento salafi. Sitio de Ibn Uthaymeen (1425 H./2004). Biblioteca de Fetuas: Fatawa Nur Ala Ad Dar (texto) – Interpretación. Disponible en http://www.ibnnothaimeen.com/all/noor/article_6463.shtml

[3] Abdulaziz Ibn Abdulá Ibn Baz (1910-1999) fue un erudito saudita sunni y un prominente líder de la forma salafi del islam. Recibió también su educación islámica de eruditos islámicos sunnis. Sitio oficial de Abdulaziz Bin Abdulá Bin Baz. Colección de Fatuas y declaraciones del Jeque Ibn Baz. “Respuesta a lo que atribuyen los eruditos”. Número 8640. Disponible en: http://www.binbaz.org.sa/mat/8640


Del libro La ilusión del ateísmo del Imam Ahmed Alhasan (a)